Por suerte no soy “sabedora”, porque si lo fuera, quedaría como Andrés Morales, quien con su pantaloncito apretadito y sus ademanes exagerados perdió más de un minuto contestándome. Y Panamá entero estaba como condorito. ¡Plop! Exijo una explicación.
A Telemetro hay que demandarlo por publicidad engañosa, porque La Rueda de la Fortuna, más bien fue un infortunio. Lo peor es que Rasiel lucía mamarracho con su barba crecida, la cual adornó con sus diálogos pobres. Nadege ni habló.
¡Jo! sólo falta que Maritza Muñoz pida casa y carro. Tanto lloró porque no consiguió una camiseta de Uruguay (a pesar de que hay hasta en la tienda del chinito) que invitó al embajador de Uruguay en Panamá para que se la regalara. ¡Vivaracha!