¡Uy!, el que está insoportable es Hugo “Famamía”. Para él, nadie es serio. Ya cansa con su “sea serio, sea serio”, cuando algún colega en cabina da una opinión. Y está tan crecido que le dijo a otro colega que “se elevara”. ¡Waoo!, ya no niega que se siente en las nubes. Cuidado, porque esas caídas duelen.
Ni qué decir de “Ñito” Adames, quien forma la trilogía del cotorreo con “Famamía” y “Notenoges”. Con estos tres divos juntos, los invitados sobran en un debate abierto. Me recuerdan a mis periquitos chiricanos cuando forman tremendo trepaquesube en su jaula. No hay quién los pueda callar.

Me queda claro que hay hombres que se escudan en su machismo para decir que no saben diferenciar entre el púrpura y el fucsia, pero lo de Ángel Sierra fue el colmo. Inventó que una carne decomisada por Salud tenía un color “violacio tirando a peligro”. Quedé como la carita de confundido del BlackBerry.
