Ahora, después de varios años de haberse “alegrado” el escote, resulta que a Andrea Pérez le ha dado por mostrárselas a todo el mundo. No veo nada malo en eso, pero sí en su actitud, un poco insinuante cuando está al lado de Argimiro, quien prefiere ver los melones con los que va a hacer la ensalada.
Bueno Fernando, si no es la corbata, es la barba, si no el reloj. Mijo, ese reloj que usted luce todos los días es para cualquier estilo, menos para saco y corbata, pero entiendo -por su figura- que los deportes no son su fuerte y tiene que lucirlo con el saco. Por favor, ya cámbielo. Ah, felicidades por sobrevivir un año.

Ya sé que para lograr que la gente deje de ver La Última Hora tienen que recurrir a comentarios vulgares, escotes asesinos y tirantes fuera de control, pero ya es hora de que el noticiero nocturno de Telemetro se renueve: busquen a la novia de Casimiro y contraten a la Confucia. Ah, y boten a Susan y a Luis.
