Comenzando por Kárkamo, explíquenme qué hace un luchador extremo dizque cantando. A él solo puedo decirle: ¡Cállate, idiota!, porque de veras que eres un forjador de dolor, pero de oídos. Solo lo invitaron para que hiciera el ridículo, sacara la lengua y se quitara la camisa. Ni con “la forjadora” me harían cambiar de opinión. ¡Payaso!
Por otro lado, les juro que no sabía si llorar -porque los sueños los puede cumplir cualquiera sin la necesidad de participar en un “show” tan malo-, o reír por la falta de creatividad que mantiene a Telemetro en el mismo círculo vicioso de sacar malos programas.
También quiero preguntar ¿qué hace Óscar Ramos ahí? Él me dejó con las piernas de trapo, como diría su suegro: “Es un bulto”.
Para colmo de males, a Karen Chalmers le falta la picardía que la caracteriza, estaba tan aburrido que al igual que El Cholo Durán me dormí en medio de la presentación de los sueños, que dan mucho sueño.
En fin, mucho maquillaje, muchas luces, ropa espectacular para Karen, tremendo escenario, pero tan malo como un café recalentado. Creo que deben pedirle consejos a Orman, porque hasta el Karaoke de Estrellas está más entretenido.
Les voy a dar otra oportunidad para impactarme, si no seguiré con “Mi adorable Sam Soon”.