No es que yo esperaba que la final de Cantando por un Sueño estuviera fenomenal, porque desde el principio daba vistos de que sería un fracaso total, pero como era la única producción fija en los canales locales traté de darle mi voto de confianza y lo único que recibí a cambio fue que charlatanes jugaran a un “show” sin pie ni cabeza que lo único que dejaba semana tras semana era un sinsabor a falsedad disfrazado con luces y sueños sin peso.
Y no me digan que no hay sueños más importantes, digo, si de verdad querían era ayudar, ¿por qué no le dieron la oportunidad a la joven con cáncer gástrico en lugar de dejar que un político se diera gusto jugando a ¿Qué tal si te digo?
Por otro lado, que ganara el grupo menos fuerte (no por nada los sentenciaron cada semana) fue un gran insulto y fraude.
Pero lo más vergonzoso fue que las presentadoras se llenaban la boca anunciando que estaban vestidas de diseñador y ni siquiera hablaban correcto castellano. Por ahí escuché a Jackie decir “hubieron” y a Jossie Jiménez se le ocurrió que “sosteniste” es lo correcto y no “sostuviste”. El jurado se quejaba de la coreografía y no de las voces. ¡O sea!
Sin miedo a equivocarme, este es el fracaso televisivo del año. ¡Se lo ganaron a pulso! Espero que el otro año sea mejor.