No quiero sonar feminista, ni meterme en la vida personal de nadie, pero ¿por qué siempre son las mujeres las que tienen que pagar los platos rotos, cuando -como sucede en este caso- fueron dos los que los rompieron? Estoy en total desacuerdo con el despido -si los rumores son ciertos- de Ana Lucía Herrera, expresentadora de “Buenos días” en TVN. Vivimos en una sociedad tan machista, en la que la infidelidad de los hombres pasa inadvertida, pero la de la mujer es un escándalo; en la que no existe la lapidación como castigo, pero que de igual forma condena a la “arriesgada” al escarnio público, a la pérdida del trabajo, al repudio total.
No sé cuál es la política de la empresa, pero como televidente hubiese preferido el profesionalismo, trayectoria y talento de Ana Lucía Herrera, más allá de cualquier asunto. Ella era un pilar para el programa. Durante las últimas semanas apelé a que siguiera siendo la adulta responsable entre tantos novatos.
Los que hemos seguido su impecable carrera, sabemos que es una profesional en todos los sentidos, a la que vimos renacer como el Ave Fénix durante el último año.
En resumen, el despido de Ana Lucía no deja dudas a que en este país los hombres que tienen un desliz siguen siendo talentosos, pero la mujer pierde de inmediato sus facultades y se convierte en una lepra social.
¡Ojo! no aplaudo su comportamiento, pero suficientes facturas ya le han pasado. ¿Ustedes creen que Jennifer López es peor cantante y actriz porque dejó a Marc por un jovencito? Mejor aún ¿Creen que Madonna dejó de ser la “Reina del Pop” porque le gustan los modelos? Igual, siguen siendo madres, artistas y, ante todo, seres humanos, con virtudes y defectos. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.