La columna de Doña Perla
Hablando de lamentos, me toca hacer leña del árbol caído. Señores, no insistan, los protagonistas de Vive la Música no inspiran ni gastar un centavo en llamadas.
El problema de las presentadoras de noticias es que por estar pegadas al espejo o chateando entre recesos no se dan cuenta de lo que dicen. Ayer, durante un avance del noticiario vespertino, Caroline Schmitt dijo: “lamentablemente la niña se está recuperando en el hospital”. Lamentable es que usted no se concentre.
Hablando de lamentos, me toca hacer leña del árbol caído. Señores, no insistan, los protagonistas de Vive la Música no inspiran ni gastar un centavo en llamadas. El resumen de los mejores momentos debería llamarse el de los “peores momentos”. Y los presentadores están en modo “papagayo automático”.
No es que yo la odie, pero es que se gana a pulso que la asolee. Erika Ender estaba más rambulera que nunca, con su actitud de diva... pero ¿diva de qué? No la entiendo, ni a ella ni a su estilo ni a su cabello frisado. Alberto estaba más lujurioso que Durán en su “reality” y Lourdes Robles, mínimo es Madonna. ¡O sea!