Variedades

La cortesía en el elevador

Procure no contestar su celular en el elevador, ya que por ser un recinto muy cerrado, la señal es mala y tendrá que gritar tanto que la escucharán todos...menos quien llamó.


El acto de entrar en un elevador para subir o bajar es lo más común en nuestros días, pero lo menos común son los buenos modales en su uso
Las reglas de la vida diaria parecen olvidarse e ignorarse con mucha facilidad, a pesar de su sencillez y de lo fácil que resulta seguirlas: por ejemplo, si el edificio en el que trabaja tiene un encargado del elevador, lo más educado y agradable sería pedirle "por favor" que le lleve al piso a donde va, en vez de murmurar a secas y con desgano el número; y por supuesto, de las gracias al salir.
Los sobresaltos y apuros han dejado de lado la regla de que las mujeres salen de una puerta o entran a ella primero, pero nunca se verá mal sí usted la sigue. Darle prioridad a las personas mayores y a los incapacitados debería ser una norma automática para todos. Además, cuando salga usted primero, procure no soltar la puerta hasta cerciorarse de que quien le sigue ha salido o la sostiene, no le vaya a dar un portazo en la nariz, mientras usted sigue tranquilamente.
El primer problema de estos aparatos es que cuando se abren, todos quieren entrar y salir a la vez, formándose un enredo y un tropel en el que se pierde tiempo y cordura. Si usted va a entrar, espere primero que todos los que van a salir lo hagan y luego entre usted con toda comodidad.
Cuando entre en el elevador es de muy buen gusto, principalmente en los negocios, saludar cordialmente a todos, ya sea con un buenos días o buenas tardes.
Procure no contestar su celular en el elevador, ya que por ser un recinto muy cerrado, la señal es mala y tendrá que gritar tanto que la escucharán todos...menos quien llamó.
Si el elevador está lleno no entre a la fuerza empujando a los demás, es mejor esperar al siguiente, (siempre habrá otro), para la comodidad de todos.
Cuando no alcance los botones que marcan los pisos porque se colocó muy atrás, puede muy bien pedirle a quien esté más cerca que lo haga por usted, pero siempre pídalo "por favor" y agradézcalo. (Y si es usted quien está cerca, hágalo con toda cortesía aunque no se lo pidan, eso no hará a nadie menos importante como algunos creen)
Cuando salga del elevador, siga las reglas del sentido común: salen primero los que estén más cerca, a menos que esté presente una persona mayor o enferma.
Prefiera siempre las maquinillas de afeitar que tienen tres hojas paralelas; éstas no exigen darse varias pasadas, con una sola basta.
Mueva la máquina de afeitar siempre en la misma dirección en que crecen los pelos. En caso de que se haga pequeños cortes, emplee alumbre en piedra que ayuda a detener el sangrado y desinfecta el área. (Se vende en todas las farmacias en sobrecitos) Mézclela con un porquito de crema humectante. Es importante que después de la afeitada use alguna crema especial, de las conocidas como after shave, que ayudan a cerrar los poros, desinfectan y dejan una sensación de frescura en la piel.


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143832
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América