John Lafferty y Esteban Mariscal, dos jóvenes bolivianos, de 27 y 26 años, respectivamente, oriundos de Cochabamba, Bolivia, pese al esceptimismo con que los miraban conocidos y amigos, salieron de su hogar el 14 de mayo de 1999, en su Llajtamasi (palabra que en quechúa significa paisano) con una idea en mente: emprender una campaña internacional pro Tercera Edad-
Desde entonces, fieles a su norte, han ido de país en país promocionando las bondades de un mundo en donde a los/las adultos/as mayores se les trate con respeto, se les dignifique y se les valoren su sabiduría y experiencia. Dictan charlas, se ponen en contacto con organizaciones de la III Edad, autoridades y grupos que desarrollan actividades a favor de este sector marginado de la población. Distribuyen material informativo de Help Age International, organización no gubernamental (con sede en Londres y oficina regional en La Paz, Bolivia), a la que pertenecen.
A la fecha han visitado Perú, Ecuador y Colombia. A nuestro país llegaron hace una semana y participarán hoy en la Caminata del Gran Abrazo Mundial.
En Panamá esperan permanecer un par de semanas. Posteriormente visitarán Costa Rica, Guatemala y otras naciones del continente para culminar esta campaña en el Año Internacional del Adulto Mayor, en Ohio.
Se sienten complacidos por el apoyo recibido, en estos cuatro meses y medios de aventura, tanto por las autoridades como por el resto de las personas en las distintas naciones adonde han llegado con su Llajtamasi.
El Llajtamasi es un carro ecológico que fabricaron los dos amigos a un costo de 700 dólares con material reciclable: dos motocicletas de 1959, el motor de un Susuki Forsa, tubos, latas y lo pintaron de colores llamativos y le colocaron una bandera boliviana .
Utilizan gasolina sin plomo en el vehículo, de 5 cambios, tracción en una sola rueda y que puede desarrollar una velocidad de hasta 90 kilómetros por hora. Es un auto económico, pues un galón de gasolina les rinde 120 kilómetros. Sus llantas hacen poca fricción en el terreno.
Help Age International les apoya con parte del combustible, pero estos jóvenes requieren de más apoyo. Cuando están cortos de dinero, para costearse sus gastos se las arreglan vendiendo su música y poemas.
Ellos son gente sencilla, que se trazó una meta y va tras ella. Son poliglotas. Además del español hablan inglés y lenguas nativas.
ANECDOTAS
Donde más permanecieron fue en Colombia (casi 3 meses), porque no conseguían que ningún barco los transportara con el Llajtamasi. Pero, cuando finalmente un velero chiquito, el Schampavie", de bandera belga se dispuso a transportarlos de Cartagena a Panamá, vivieron una experiencia inolvidable en alta mar: casi naufragan. "De pronto, el motor se paró. Teníamos la brisa en contra. Se desató una tormenta. Nos preocupaba que el auto, que estaba desarmado, se llenara de agua, se volteara y se lo llevara la corriente", relató John..
"Volvimos a pura vela a Cartagena y pese a la ayuda del capitán del puerto no pudimos conseguir una embarcación. Finalmente, después de infructuosos intentos, conseguimos que otro velero, esta vez de bandera colombiana, el "Caypso Magic", que iba hacia San Andrés nos transportara. Nos dejó en Isla Grande", agregó Esteban.
Los aventureros amigos nos dijeron que están muy agradecidos por el respaldo que les han brindado tanto la administradora de aduanas como la de migración en Colón. Asimismo, el Embajador de Bolivia en Panamá, S. E. Sr. Jaime Céspedes; el Ministro Consejero de esta Embajada, Sr. Carlos Barrientos y la Sra. Mirta Ortíz.
LOABLE INICIATIVA
Es plausible en el advenimiento de un nuevo milenio esta iniciativa y el gran sentimiento de solidaridad de un joven mecánico y un técnico de vidrios de seguridad, que a pesar de que son casados y tienen hijos pequeños (de 3,4 y 6 años) decidieron dar su aporte en el Año Internacional de la Tercera Edad en esta cruzada mundial que es imperante se realice para reivindicar a quienes sentaron las bases de la sociedad actual.
QUERER ES PODER
Lo que algunas personas calificaron de absurdo, este viaje internacional en el Llajtamasi, está rindiendo buenos frutos: no sólo la gente adulta mayor, sino también de otras edades asisten a las charlas y se benefician de la información que les dan estos jóvenes.
Anécdotas han vivido a montones en su recorrido. La primera fue a la hora de registrar el auto. "¿Cómo categorizarlo, decían las autoridades de tránsito, si no es un auto y no es una moto" y dudaban de que los jóvenes pudieran siquiera cruzar las fronteras bolivianas. Ya llevan más de 150 días de viaje.
MANOS AMIGAS
Valió la pena el entusiasmo, la confianza, la perseverancia. Quienes han creído en validar esta iniciativa, entre ellos Marco Pacheco, el jefe de ensamblaje del Llajtamasi y toda aquella gente de buena voluntad que les ha ayudado con patrocinio en las naciones visitadas, comparten el optimismo y decisión de llevar adelante el proyecto.
EL PRIMER PASO
"No podíamos mantenernos apáticos como las mayorías. Sentíamos que teníamos que hacer algo. Alguien tenía que dar el primer paso".
En Bolivia, una nación de 8 millones de habitantes, en donde alrededor del 40% de las personas tienen 60 años y más, Esteban y John sintieron que, como en la mayor parte del mundo, hay mucha indiferencia hacia la gente de la III Edad. "Sobre todo los ancianos que carecen de recursos la pasan muy mal", dijeron. "Los ricos no, ellos se las arreglan". Mencionaron una iniciativa del gobierno anterior, el bono sol (el equivalente a US $200.00 anuales) que daban a los ancianos y que fue eliminado por la actual administración.
El costo de la canasta básica está en Bolivia por encima de los ingresos básicos que equivalen a algo así como US $ 70.00. Algunos precios de productos básicos (equivalencia en dólares) son: litro de leche (0.30), papel higiénico (0.10), carne (2.00), pan (0.50) y metisán, especie de ungüento bueno para todo (0.50).
COMPROMISO Y AVENTURA
"Este viaje ha resultado una experiencia inolvidable para mí y me llena de satisfacción poder compartir con mucha gente información sobre la III Edad", dijo Esteban. Su compañero de viajes agregó que en su travesía "hemos repartido más de un millón de copias sobre este tema" y hemos podido hacer muchas amistades y disfrutar de la hermandad internacional.
En Panamá los apoya la Embajada de Bolivia con el alojamiento y su guía oficial es el joven Javier Castro, también boliviano.
Para información o patrocinio a estos jóvenes, pueden escribirles a su correo electrónico: llajtamasi@latinmail.com