La obra fue traducida al italiano por estudiantes graduandos de sexto año del mencionado plantel educativo; los actores fueron alumnos de todos los niveles.
Los presentes disfrutaron mucho de la presentación, en la que sobresalieron la calidad teatral del elenco, los detalles de la escenografía y la inclusión del público dentro de la jocosa historia.
El desempeño de Ana Batista (la Cucaracina Mandinga), de Isaac Malek (Topo Pérez) y del resto de los actores en general, fue fabuloso. Los asistentes salieron regocijados por la versión italiana de la obra, que fue estrenada por Rogelio Sinán en 1937.
Evitar tomar mucho líquido antes de dormir.
Reposar, no acostarse tan agotados.
Darse un buen baño, de manera que se relaje, preferiblemente con agua caliente o tibia. Los/las niños/as generalmente tienen la costumbre de bañarse por la noche después de todo un día de corrinche. Es saludable para ellos/as, pues la relajación ayuda.
Evitar la cafeína y la soda.
Evitar el exceso de licor y el cigarrillo en los/las adolescentes, porque se les hace difícil dormir y cuando se duermen lo hacen profundamente.
Consultar siempre al médico porque puede ser que tengan algo que hay que descartar en la vía urinaria.
Tomar té caliente (jengibre, canela, hierba de limón u otras hierbas) que no tiene cafeína, antes de dormir.
Conversar mucho con el/la niño/a, para hacerle sentirse querido, escuchado y evitar la inseguridad. Pudiera ser que su padre lo/la regaña mucho o que tiene algún problema.
Ahora bien, el Dr. Monterrey enfatizó que la enuresis puede indicar un problema solapado de algún tipo en la familia.
Explicó que si fuese violencia intrafamliar, debe tratarse con mucho cuidado, porque muchas veces los miembros de la casa no lo reconocen. “No lo reconocen de buena fe (porque le gritan, le pegan por cualquier cosa, más allá de lo necesario, pero no ven nada malo en ello, sino su intención de corregirlo y la enuresis puede ser quizás el primer campanazo para darse cuenta de que algo está pasando y mirar no sólo al niño sino también a la familia”.
Quebranta de mil hordas la fiereza,
y en el afán de imperio que le anima
sin que nadie al sacrílego reprima,
á Roma sus legiones endereza.
bajo el móvil dosel de su bandera que agita el huracán de la victoria;
Nada embaraza ya su poderío,
que en el curso triunfal de su carrera
es su divino cómplice la Gloria! Moisés
finge su luenga barba retorcida,
y es frente á la cumbre parecida
que el sol calcina con eterna llama. El pensamiento que al Señor proclama,
al partir de su lengua conmovida,
como un gigante con la sien herida
lleno e furia se retuerce y brama! Sus fuertes nervios el furor violenta
cuando de Dios numera los agravios
de aterradora majestad cubierto...
y parece que viene de sus labios
un soplo retumbante del desierto. San Juan Asienta sobre vórtices la planta,
su frente el cielo tempestuoso toca,
el acento de fuego de su boca
torbellino de arcángeles levanta.
que á juicio los espíritus convoca,
con ruina y con estrépito de roca
la cárcel de los réprobos quebranta. Al mandato de Dios, que él obedece,
todo en profundo y colosal abismo
por inmensa vorágine perece... Mas para gloria del humano duelo,
sobre el horror del vasto cataclismo
áurea Jerusalem erige al cielo! Brota de la hermosura placentera
en tu semblante á la inocencia unida
una expansión de fuerza parecida
al nacer de lozana primavera. Con dulces ansias el amor te
espera,
y por risueñas hadas conducida
el triunfal regocijo de la vida
anima y embellece tu carrera. Tus labios incitantes, si sonríes,
son á la mente que el placer
invoca
manojos de encendidos alelíes; Y por eso al matiz que los
provoca
acuden, como ansiosos colibríes,
en bandas los besos á tu boca. II Bajo el rico dosel de tu cabello
tu semblante moreno y sonrosado
es un suave crepúsculo bañado
por el pálido nácar de un destello. Uniendo la dulzura con lo bello,
luces en tus hechizos el agrado
que muestra el cervatillo delicado
á las caricias desplegando el
cuello. Sangre de rosa por abril formada
en tus mejillas difundir parece
una savia de fuerza bienhechora; En tanto que por ella fecundada,
tu alma de virgen á la par florece
como botón de pétalos de aurora. IV
Eres estatua! Tu pupila embebe
En fondo negro claridad radiosa
Y, como signo de virtud, rebosar
Albor de lirio tu semblante de Heber. Cogida en haz tu cabellera breve
sobre tu blanca sien de tuberosa
aseméjase á un cuervo que reposa
de una cima polar sobre la nieve. Conviértase tranquilas á tu lado
las ansias palpitantes y terrenas
en mariposas de fulgor risueño; Pues eres en el reino del pecado
para la mente mudanal apenas
el emblema de carne del ensueño. V
En el linde vital en que floreces,
donde sus formas la niñez aleja
tu joven cuerpo de mujer semeja
un botón de apretadas redondeces. Lucir en tu cabello me pareces
el brillo con que el ébano refleja,
y tibia tarde en su semblante deja
vagar crepusculares languideces. Ave posada en el materno ramo,
tu pensamiento tímido vacila
si descoge sus alas al reclamo! VI
A modo de sonrisa luminosa
en tu semblante placentero brilla,
y parece que forma tu mejilla
el pétalo atezado de una rosa. Tu pensamiento lánguido reposa
como, ajena al reclamo, la
avecilla,
y miro en ti la dejadez sencilla
de una diosa cansada de ser diosa. El obscuro capaz de tu melena,
como las alas de ébano de un ave,
el fuego entolda de tu faz morena; Bajo la luz que tu mirada brota,
cual velo de oro, tu pupila suave
en la penumbra de tus ojos flota. VII
-Tus hombros á los lirios
obscurecen:
rodar por ellos tus guedejas miro
como fulgores que en revuelto giro
sobre nítida escarcha
resplandecen. Tus fúlgidas pupilas me parecen,
cuando su azul á descifrar aspiro,
dos conchas relucientes de zafiro
que las auras marinas humedecen. La mente buscadora de sorpresa
te toma por la virgen encantada
que á romancescos episodios mueve; Pues eres á mis ojos la princesa
convertida en silencio por un hada
en un rayo que brilla sobre nieve. VIII
Estás sola: tu forma soberana,
al trasluz de la túnica de seda,
como un torso pentélico remeda
entrevelado por el tul de Diana. En tu boca gentil, botón de grana,
de besos tibios el aroma queda,
y como sierpes, tu cabello enreda
sus negros bucles en tu sien ufana. Mientras reposas de pasada liza,
sus tiernas languideces el deseo
en tus venas pletóricas desliza... Sueñas con deleitoso devaneo
y llevas en los labios la sonrisa
de tus dulces victorias en trofeo. (Mis versos. 1894)