En nuestro país hay gente que conoce y se preocupa de que otras personas conozcan sus derechos, hay muchísimos que no conocen sus derechos, pero hay otro gran grupo que los conoce y exige que se cumplan pero se olvida de que van atados de los deberes que se tienen como seres humanos, analizó la Dra. Enriqueta Davis Villalba.
De acuerdo con la socióloga, vivimos en una sociedad en donde obrar bien no es la regla y las excusas abundan por doquier a la hora de asumir responsabilidades. Si no hay autoridad que castigue, vigile o sancione, las normas son letra muerta, así que el/la niño/a no aprende a obedecer las reglas porque tenga la convicción de que así es que se debe proceder, porque es lo correcto para evitar la anarquía y que la sociedad sea un Mare magnum, sino que lo hace sólo por temor a la sanción.
Ella planteó que así como es muy fácil para las personas buscar otros a quienes culpar cuando algo anda mal sin ponerse a ver si a nivel individual se pudo hacer algo para evitar una situación o mejorar lo que no marcha bien, se está viendo cada vez más el imperio de la filosofía del "juega vivo" que "te puede llevar incluso a cometer delitos en función de "no ser bobo" y eso es lo que están mirando y aprendiendo niños/as y jóvenes, quienes se confunden ante el doble estándar moral de los adultos y no entienden por qué se les pide que sean responsables en todas sus actuaciones si no se les predica con el buen ejemplo.
La falta de madurez y mentalidad de "juega vivo" en todas las edades se puede apreciar en cosas simples y actitudes como: "yo no recojo la basura porque yo no la tiré", "yo no limpio porque para eso está la gente del municipio", "me llevo este lápiz para que mi hijo haga las tareas porque el gobierno no me paga bien" y “destruyo las paradas porque pago impuestos"...
"Poca gente", dijo la Dra. Davis Villalba, "se pone a pensar que "mi basura es mía hasta que se la lleve el camión" y, por lo tanto, "voy a colocarla en bolsas cerradas para que no se derrame, porque es lo más sano para todos y así se evitan epidemias y le facilito el trabajo a los recogedores de basura". Más bien se acostumbra a actuar en función de lo que los demás deben hacer y no lo que toca a uno como miembro del grupo social en donde hay deberes y derechos".
Ella opina que con la vida urbana se pierde cada vez más esa responsabilidad de comunidad y predomina el individualismo, por lo cual el establecimiento del servicio social obligatorio a nivel de los planteles educativos es una buena idea porque pone en contacto a la juventud, con los diferentes rostros de la sociedad panameña.