La diabetes es una enfermedad que puede ser grave. En los Estados Unidos y en Puerto Rico constituye la tercera causa de muerte. También ocupa el primer lugar como causa de ceguera, amputaciones no traumáticas, insuficiencia renal e impotencia sexual. La frecuencia de ataques cardíacos y de accidentes cerebrovasculares es el triple en diabéticos que en la población no diabética.
El costo de la atención de la diabetes es grande, por la frecuencia con que surgen las complicaciones. Las complicaciones de la diabetes son extraordinariamente caras. El costo médico anual en los Estados Unidos para el tratamiento de un diabético ciego es de $11.986. Cada año cuesta US$36,000 el tratamiento de un diabético con enfermedad renal terminal.
Durante este siglo, los países de las Américas han sufrido grandes cambios sociales, demográficos y epidemiológicos, que han llevado a un aumento de la incidencia y prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes. Actualmente la suma de estas afecciones causa la gran mayoría de las muertes y discapacidades en la región.
En lo que respecta a la diabetes, se calcula que en las Américas hay hoy en día alrededor de 30 millones de personas que padecen la enfermedad, de las cuales 45% ó 13 millones son habitantes de América Latina y el Caribe. Se estima que el número de casos en estas regiones supere al de Estados Unidos y Canadá en el año 2000 y que alcance 20 millones en el 2010.
Como consecuencia del curso de la enfermedad, que avanza prácticamente sin corrección en la mayor parte de los afectados, se están presentando casos de enfermedad renal crónica, ceguera, impotencia sexual y amputaciones en forma alarmantemente creciente.
La buena noticia es que estas complicaciones podrían evitarse en gran medida si usted mantiene la enfermedad bajo control, haciendo cambios en su estilo de vida, asistiendo a cursos de educación en diabetes y colaborando con el médico en el tratamiento y autocontrol de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre.
Hay estudios recientes que muestran que el ejercicio físico, la reducción de peso y un plan de alimentación adecuado pueden reducir la incidencia de la diabetes en 50% o más. También es estimulante el hecho, comprobado, de que se pueden reducir las complicaciones en la misma proporción si se presta atención a la calidad del control metabólico y al cuidado del paciente, incluso el autocuidado.
La atención de la diabetes no es exclusiva del médico, y también en ella intervienen otros profesionales de la salud, así como el propio paciente y sus familiares. Además del control médico se debe insistir en aspectos como educación, plan de alimentación, ejercicios, medición de la glucosa sanguínea por el propio paciente, y ajuste de las dosis de los medicamentos según los niveles de glucemia.
Todo lo anterior debe realizar con la participación plena y decidida del diabético y su familia. Son de vital importancia la vigilancia periódica adecuada y la educación continua, para así conservar el control adecuado de la diabetes.
En esta serie de artículos les estaremos presentando consejos de gran utilidad para el adecuado control de su diabetes y así prevenir las temibles complicaciones crónicas. Espere en esta misma sección los próximos artículos sobre Autocontrol de la glucosa sanguínea, plan de alimentación, ejercicio y cuidado de los pies.