Variedades

La discípula de Anita Villalaz



Teatro Club de Panamá, el Círculo Cultural Anita Villalaz y la Academia Laboral de Bellas Artes, dirigidos por el declamador, dramaturgo y promotor cultural Miguel Ángel Moreno premiarán este jueves 11, en el Teatro Anita Villalaz, la obra de tres ilustres profesionales.

A la académica Margarita Vásquez, el fotógrafo Carlos Montufar y la empresaria Natasha Sucre se les otorgará la Orden al Mérito Anita Villalaz 2009, a las 4:00 p.m.

 

Muchos conocen a la Dra. Vásquez de las aulas de la Universidad de Panamá, donde ha laborado desde 1975 en la Escuela de Español. Otros, de la Academia Panameña de la Lengua. También los hay que saben de sus afanes por mejorar la educación y la cultura. Quizás algunos lo saben y para otros es noticia que ella fue discípula de la primerísima actriz y maestra del arte escénico Anita Villalaz.

Acerca de cómo la conoció, nos dijo que desde niña solía ir al Conservatorio Nacional de Música y Declamación. “Estudiaba piano con Hanz Janowitz en las tardes dos veces a la semana. Era la casona de tres pisos con su escalera de caracol que queda en la Avenida A. Ya estaba en primer año de la secundaria cuando decidí matricularme, además, en Declamación, y allí me hice alumna de Anita. Era una época de oro del conservatorio. Lo dirigía el violinista Alfredo de Saint Malo.

 

¿Cómo era ella? ” Anita era una mujer muy bella, de ojos claros expresivos, amable, sonriente, pero firme como maestra.
Yo la admiraba y la tenía como modelo”.

Rememora esos tiempos inolvidables de su infancia, sus “ideas y venidas” en el conservatorio, en el que las clases entonces eran individuales. Nos dice que “hay una persona a quien siempre he tenido presente. Me refiero al gran Miguel Moreno, entonces un muchacho con un potencial extraordinario. Tenía ya esa voz que maravilla y ese gusto por el teatro que lo ha llevado a triunfar no solamente como actor y maestro, sino también como dramaturgo. Su obra ganadora del premio Miró, Fugitiva de la gloria, es excelente. Por los pasillos de la Escuela Nicolás Pacheco, en donde dábamos las clases, andaban Rafael Chatroux, Haydée Du Barry, Margarita Sevillano y, en un saloncito, apartado y humilde, el maestro de maestros, Rogelio Sinán”.

Inicios en la docencia.
”Mis padres eran educadores, Rosalina. Mi papá, tableño, el Profesor Claudio Vásquez V., ocupó paulatinamente todos los cargos posibles en Educación, y mi mamá, Da. Margarita Quirós de Vásquez, penonomeña, se jubiló como maestra. Ella quería que yo trabajara en un banco, que fuera azafata de algún avión, que, como secretaria, me dedicara a tomar el dictado de algún jefe distinguido o que fuera odontóloga. Pero yo, desde que recuerdo, quería ser profesora de Español. Me gustaba la gramática (ya sé que eso es raro, pero me sigue gustando) y me pasaba la vida leyendo la literatura que le asignaban a mi hermano, quien estudiaba en el Instituto Nacional (las monjas me confiscaron El sombrero de tres picos). Cuando terminé mi bachillerato en María Inmaculada, comencé mi carrera en la Universidad, en una época inolvidable. Pero también comencé la carrera educativa. Fui maestra de canto en el Kinder Mercedes, de Da. Mercedes de Cornejo, la maravillosa Merce, quien me enseñó a entender a los niños muy pequeños. Después fui profesora de Música en el Instituto Bolívar, incluso después de haberme graduado como licenciada y profesora de Español, hasta cuando me nombraron en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, al fin. La música fue mi trampolín… qué maravilloso tampolín”.


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435309
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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