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La enfermedad no es normal

Todo empieza 12 años atrás en el cuarto de urgencias de un hospital. El corazón a mil, taquicardia y mucho miedo.Buscamos ayuda para ver qué ...


Todo empieza 12 años atrás en el cuarto de urgencias de un hospital. El corazón a mil, taquicardia y mucho miedo.

Buscamos ayuda para ver qué me ocurría. Con mucho temor escucho a un médico decirme que tenía muchas enfermedades y que mi corazón estaba deforme, lloré.

La enfermedad no es normal

 

Luego, pasaron años con dolores gástricos que me enviaban al hospital, múltiples visitas a especialistas que aliviaban mas no "curaban" los males que tenía. Mis diagnósticos: fibromialgia, dispepsia, reflujo, gastritis, úlceras duodenales, problemas cardiacos, dolores articulares, migrañas entre muchas cosas más. Me sentía miserable, mis dolores nunca cesaban.

Nace mi primera hija, y en nuestra ignorancia, la alimentamos con productos aparentemente buenos pero que hicieron mucho daño.

Luego nació nuestra segunda hija. Todo marchaba aparentemente bien. Seguía tomando mis medicamentos. Aprendes a vivir con eso como si fuera algo normal, pero no lo es. Mi hija mayor cumplió 2 años y su piel empezó a sufrir muchísimo. Nos dijeron que tenía dermatitis atópica y que era una condición con la que tenía que vivir. No dormía en las noches, sus brazos picaban y se rascaba hasta sangrar. Por las mañanas sus sábanas amanecían manchadas de sangre.

 

Investigando encontramos detonantes en la condición de mi hija. Todas nos llevaban al mismo punto. La comida, pero los problemas seguían. Mi hija lloraba sin razón aparente, iniciaron cambios de conducta inexplicables. Luego otros miembros de mi familia con problemas de depresión, ataques de ira, células precancerosas, hipertensión, todo estaba mal. Hice un alto y dije algo está muy mal.

Empecé a leer sobre nuestra alimentación y cómo impacta en nuestro cuerpo y le dije a mi hermana, tenemos que hacerlo.

Cambié las despensas de mi casa, empecé a estudiar y ver qué podía hacer para ayudar a mi familia. Cuando empiezas un cambio tan drástico en tu vida, todos a tu alrededor empiezan a hacer críticas. Aún así seguí. Las cosas empezaron a mejorar. Mi salud cambió drásticamente, mi estomago empezó a estar mejor, los dolores de cabeza cesaron, y un día ya no me dolía la espalda, ni el cuello, en fin todo mejoraba. Es impresionante ver a mi hija, su piel, su conducta ni hablar de mis familiares, poco a poco todo cambió. Maravilloso.

 

La industria está plagada con alimentos vacíos, que no aportan más que químicos y sustancias tóxicas. Es difícil tener acceso a alimentos reales que vengan de la tierra fresca y natural. Alimentos no contaminados con abonos sintéticos o pesticidas y que no se fabriquen en un laboratorio.

Todos debemos tener la oportunidad de poder contar con alimentos orgánicos, naturales, reales.

Después de un par de años, vimos que teníamos que compartirlo y dijimos, abramos un lugar donde podamos hacerlo. Con mucho esfuerzo, llevamos a cabo un proyecto que es para nosotros lo mejor que nos ha pasado. Queremos que vean lo rico que se puede comer con ingredientes limpios, orgánicos, reales.

 

Amo cocinar y adoro que mi trabajo sea poder llevar a otros salud y bienestar a través de la cocina.


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1022395
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América