Variedades

La Eva de Gioconda Belli

La escritora leyó una cantidad enorme de literatura aprócrifa sobre el Génesis, el Paraíso, Adán.


Eva "la mala". Eva la pecadora. Eva la que, según las Santas Escrituras, tiene la culpa de que estemos marcados por siempre. Porque no supo vencer la tentación del diablo disfrazado de ángel o el primer "lobo con piel de oveja", que existió en la humanidad.

Eva la crédula, la que dejó que el deseo carnal venciera a la razón.

Eva la desobediente. La que infringió las normas. La transgresora.

 

Belli no se conformó con una versión de la historia. No aceptó que Eva fuera la culpable. En todo caso, la única culpable. Y, para ella no es asunto de feminismo, sino de mera justicia.

¿Transgredir o no transgredir? He allí el dilema.

"La vida nos propone que no estemos transgrediendo, que nos adaptemos a ciertas reglas, que no tienen nada que ver con la manera en que queremos vivir y tenemos que romperlas", dijo una Gioconda Belli que una y otra vez demostró su solidaridad con Eva, el domingo pasado, en Corferias, durante la XXI Feria Internacional del Libro en Bogotá, Colombia, en la presentación de su más reciente novela, "El Infinito en la palma de la mano", publicada por Planeta.

 

Se trata de una obra que, como las anteriores, fue recibida por un público lleno de lectores ávidos de recorrer sus páginas. Había muchas personas de entre 20 y 35 años. También gente de edad madura.

"¿Será por eso que Eva siempre me cayó bien y siempre sentí que algo estaba equivocado en la historia como nos la habían contado", siguió diciendo la autora, quien explicó que precisamente motivada por esa fascinación con ese personaje fue que se aventuró a escribir la obra.

También dijo que inicialmente la obra se iba a llamar "El jardín del nunca jamás", pero, Belli se percató de que en el cuento de Peter Pan estaba La tierra del nunca Jamás.

 

Para ella el título fue lo más difícil. Entonces "me fui a la poesía. La poesía siempre ilumina". Fue así como vio una línea que la inspiró en "El Paraíso perdido" de William Blake.

La escritora trató de que la historia no se saliera de ese marco general de la historia que conocemos. Asimismo, que el lenguaje no rebasara la posibilidad de su momento. Había que adecuarse al tiempo de Eva. No podía ser moderno.

Se esmeró en tratar de transmitir lo complejo y profundo de esos sentimientos, sin salirse de ese momento primigenio de la humanidad.

 

Una de las cosas que más la tentó fue hablar de todo, por primera vez.

Califica la novela de "muy sensual", donde describe la percepción sensorial de estos seres que están percibiendo todo por primera vez.

Pero, la Eva de "El Infinito en la palma de la mano", no es una Eva con la mente en blanco, inocente cien por ciento. " Es "capaz de apreciar la vida, tiene la fuerza del erotismo de su propia vitalidad, de su curiosidad", explica Belli.

Su Eva, tiene un "conocimiento que le viene del Creador", dice y explica que "tenía que tener un nivel de conocimiento. No podía ser totalmente inocente, porque si no no hay novela".

"Es una gran novela en la que Belli se adentra en el misterio de estas tres heridas que llevamos dentro", Patricia Lara.


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385146
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América