Luego de plantear algunos cambios sufridos por la estructura familiar, la Vice Decana de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá, mencionó hallazgos en las experiencias de intervención clínica en la situación actual de la familia, enumeró algunas necesidades, estrategias y acciones para ayudar a contrarrestar los factores internos y externos que encadenan y empantanan la familia.
Según la especialista, para poder ayudar a la familia es fundamental reconocer que la multiplicidad de cambios en lo interno y externo que ha sufrido la debilitan y la hacen caer en una receptividad pasiva, un estado de "no sé qué hacer, no sé como resolver esto, es todo lo que puedo hacer", lo que deja claro la necesidad -tanto de los miembros del núcleo básico social como de quienes le ayudan- de ser creativos, asertivos, empáticos, emprendedores y de trabajar en equipo.
Ella dijo que sin duda la crisis impacta y produce desequilibrio temporal pero se puede aprovechar para desarrollar potencialidades y recursos en una familia y comunidad. Es decir, como una experiencia positiva hacia el cambio.
Según explicó, es el momento, entonces, de maximizar unos recursos que parecían devastadores por la situación. La persona dijo, refiriéndose a los necesitados de ayuda como a los que ayudan (los especialistas) está tratando de manejar el dolor, malestar, sentimiento de incomodidad producto de la crisis. Tratando de resolver sus propias situaciones.
"Estamos viendo familias reconstruidas (producto de divorcios y de la inestabilidad), encontramos personas que entran a esa unión con su carga (el resultado de esas relaciones previas, lo cual tiene un impacto en las relaciones)", puntualizó..
Agregó que: "as experiencias de intervención clínica con la familia y la pareja, ponen de relieve la prevalencia de: conductas adictivas, niveles de confusión en cuanto a fines/ roles/ metas, muchos dobles mensajes de padres/madres a hijos/as y de adultos/as a la niñez y juventud (no hagas lo que yo estoy haciendo), relaciones superficiales, comunicación reducida y limitada, comunicación cargada de hostilidad (casi en el 100% de las situaciones atendidas en práctica privada), poco o ninguna atención de los sentimientos, contradicción en los modos conductuales y líneas de autoridad, poca enseñanza de primacía de los valores y alienación cultural".
En este ámbito se amerita:
Trabajar en el área escolar, ofrecer el servicio de asesoría y terapia a las escuelas.
Definir e implementar políticas sociales que respondan a las necesidades reales de las familia.
Trabajar en y con la comunidad
Procurar que los medios masivos de comunicación social modifiquen sus formas de emitir mensajes.
La Magister Morgan habló sobre la necesidad de que a nivel de planificadores sociales, administradores, gerentes sociales y de salud, trabajadores sociales, psicólogos, estudiantes, religiosos, etc., se proceda a abordar una vorágine de situaciones que tenemos que afrontar y cada día va a ir aumentando. Dijo, asimismo, que es imperante atacar los problemas familiares mediante un enfoque del trabajo interagencial y aprovechar los recursos existentes (materiales y humanos) para impactar nuestra realidad.
A nivel del trabajo de psicólogos y profesionales afines, añadió que: ".No estamos dando ese cien por ciento. Una de las cosas que ayuda a poder hacer un trabajo óptimo es estar conscientes de la realidad y el rol que nos toca (frente a situaciones de alto nivel de incertidumbre y transformaciones es necesario poder abstraerse de las situaciones personales e institucionales) pues el elemento principal que debe recibir el impacto de nuestra acción es ese niño panameño, familia, paciente.
Planteó, además, que una de las cosas que se deben tener claras en función de las actividades que se realizan dentro de la familia es que eso va a tener una reacción y una relación en función de los integrantes del grupo familiar. Toda familia tiene fortalezas, dijo la Magister Marcela . Morgan Gerald, e instó a orientarla para que las descubra y las utilice para tratar de resolver su situación.
Finalmente se refirió a la necesidad de un abordaje sistémico, un "enfoque holístico", Familia, mesosistemas y macrosistemas como plantean Bertalanfly, Beavers y Hamson, 1990; Barbarin, 1993.
Algunas recomendaciones para lograr apoyar a la familia a nivel interno son:
Fortalecer el sistema de valores sociales como medio de lograr un trabajo más óptimo.
Trabajar en el fortalecimiento de los pequeños valores básicos de la relación familiar.
Fortalecer los lazos de relación (hoy por hoy caracterizados por mucha incertidumbre).
Establecer vínculos de comunicación (se llega al hogar y no se pregunta a la pareja o a los hijos "¿cómo te fue?").
Establecer y fortalecer el sistema de normas definidas por cada grupo familiar.
Diseñar en la familia estrategias más flexibles de acción vía adaptabilidad
Fortalecer la autoestima de los miembros y los niveles de valoración de la unidad familiar
Fortalecer los vínculos, mediante el incremento de la frecuencia de las relaciones entre los parientes (no por teléfono ni por correo electrónico)
Resaltar la historia familiar.