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La familia política ¿Se lleva bien con sus suegros?


La relación con los suegros no tiene por qué ser tan mala como nos transmiten los chistes y las parodias, ni tampoco maravillosa. Lo importante es que siempre haya respeto y no nos quejemos continuamente a nuestra pareja por la forma de ser de sus padres. Las intromisiones de los suegros o de otros familiares se pueden resolver si la pareja tiene conciencia que sólo ella toma las decisiones relativas a su vida.
No podemos caer en el error de olvidarnos de la familia y luego acudir a ella cuando tenemos un problema. Se dice que hay que estar «en las buenas y en las malas» y es verdad. Si la familia política le ha demostrado su apoyo en alguna ocasión, deberá corresponder en la misma medida. Las personas que le prestan su ayuda en un momento dado tenderán a repetir su comportamiento si usted se muestra igual de accesible cuando ellas se lo piden.
Aunque su pareja sepa que su madre es un poco pesada, que su hermano es perezoso, o que es mejor no hablar con sus primos, no hace falta que se lo recuerde continuamente. El respeto a ambas familias debe ser mutuo. Así aprenderán a pulir ciertos límites y se conseguirá que nadie se sienta herido.
Los hijos aprenderán de usted la actitud que deben mantener hacia las personas mayores. Seguramente les habla de sus padres con gran cariño y respeto, pero ¿actúa igual cuando se trata de sus suegros? Si los menosprecia, los critica o no tiene paciencia con los cambios propios de la vejez, sus hijos aprenderán posiblemente que ésa es la actitud normal y correcta hacia los ancianos y le tratarán así cuando usted se haga mayor. No olvide nunca que la clave para educar y transmitir valores a los hijos está precisamente en predicar con el ejemplo.


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126781
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América