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La formación continua da un paso más hacia el futuro


Están a punto de desaparecer esos cursos consistentes en encerrarse una semana en un lugar apartado. La economía global favorece técnicas que algunos pensaban que habían desaparecido para siempre, como el aprendizaje en la propia empresa.
En un mundo tan rápido como el electrónico, la rapidez es un ingrediente vital. Dada la rapidez del cambio en la economía basada en el conocimiento, las empresas ya no pueden seguir confiando en la enseñanza externa para disponer de la formación que necesitan sus empleados. Pero tampoco las universidades tradicionales, a pesar de la amplitud y profundidad de sus planes de estudios, son capaces de ofrecer licenciados con todos los conocimientos necesarios para ponerlos en práctica inmediatamente en cualquier empresa.
Por eso hay cada vez más empresas que buscan la solución a este problema en la formación interna, lo cual les permite no sólo controlar mejor el su contenido, sino fomentar el sentido empresarial, elemento vital de un mundo económico tan competitivo como el nuestros. Una característica esencial de este tipo de aprendizaje es la formación on line o universidad virtual. En el Reino Unido hay ya unas 20 de estas instituciones y muchas otras a punto de aparecer en el mercado.
"En la economía mundial basada en el conocimiento, la presión para sacar nuevos productos y servicios al mercado mucho más rápidamente que antes y responder así a la demanda variable de los clientes, es mayor que nunca", dice Stephen Byers, ministro de Comercio e Industrias. "Las empresas tienen que mejorar cada uno de los aspectos de su rendimiento para no incurrir en pérdidas, sino al contrario aumentar sus beneficios en esta revolución electrónica".
Hay muchas herramientas de educación electrónica: el teléfono móvil, la simulación electrónica, las clases modulares e interactivas, Internet, la propia Internet y la TV digital. Sin embargo, no hay que menospreciar el contracto personal. Los servicios de aprendizaje on-line deben estar apoyados inexcusablemente por las tutorías y consultas. Un ciudadano británico puede inscribirse en cualquier curso de formación a distancia organizado por una empresa situada a muchos kilómetros y adaptar los curso a sus necesidades concretas. En cualquier caso, será una formación adaptada al tiempo y al sujeto, en vez de tenerse que adaptar éste a los cursos como sucedía antes.
En este nuevo "mundo feliz" basado en la adquisición rápida de conocimientos, la cohesión lo es todo. Como se dice en el documento Corporate Universities - Learning Partherships for the Future publicado por el Henley Management College: "Una universidad de empresas se crea cuando una empresa trata de adaptar sus estrategias de formación y desarrollo a su estrategia empresarial coordinando, integrando y desarrollando su capital humano dentro de la organización en búsqueda de sus objetivos empresariales". No hay lujos ni elementos superfluos, sino que todo se centra en la formación.
No cabe duda de que el elemento esencial del control se facilita con la enseñanza on-line. También hay una razón muy práctica para emplear Internet y las Intranets como herramientas educativas: dada la presión a que se trabaja, muchos empleados no pueden dedicar más tiempo a la formación. Por eso, la solución ideal es que aprendan a través de la pantalla de su ordenador. Es más, esas herramientas electrónicas permiten a cada uno aprender a su propio ritmo.
British Telecom (BT) ya ha anunciado que va a convertirse en pieza esencial de Learndirect, el plan del gobierno para que la formación llegue a todos los empleados. La formación a base de Internet e Intranet permitirá a un gran número de empleados de la empresa seguir el mismo programa. La educación electrónica permite también a los empresarios evaluar mejor a sus empleados. Por ejemplo los de Unisys, una empresa que asesora a otras sobre el uso de la informática para mejorar su rendimiento, realiza todos sus programas de formación a través de una Intranet y anota los cursos que han seguido sus empleados y los resultados académicos en su expediente personal. Al mismo tiempo ha puesto el Internet el perfil de los puestos de trabajo para que todos los empleados puedan promocionarse y planificar su carrera profesional a largo plazo.
La formación en la empresa facilita también el mantenimiento del personal, uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las empresas en un mundo en constante evolución. Parecer ser que, dado que en muchos campos la demanda de trabajo supera a la oferta, las empresas tienen que ganarse continuamente la lealtad de sus empleados. Y no sólo eso, sino que un buen plan de promoción del personal actúa también como estímulo frente a esos empleados.
BT sabe que uno de sus principales activos es precisamente su personal. Las modernas tecnologías han creado nuevas oportunidades para que su personal acceda a la enseñanza y utilice esas mismas tecnologías como uno de los elementos clave del aspecto docente, que en el caso del gigante británico de la telecomunicaciones es la BT Academy, fundada el pasado mes de febrero.
Un portavoz de la empresa dice que el BT Internet College es el medio más eficaz para aprender, pero siempre que vaya acompañado de una tutoría. La empresa tiene pruebas de que el acceso a Internet permite a más empleados participar en la formación a través de sesiones cortas que realizan cuando pueden.
El grupo mundial de gestión e inversiones M&G crea también su propio universidad en 1998, a la que denominó The I. Su filosofía básica es que el aprendizaje forma parte integrante del puesto de trabajo, es decir, que no es una opción independiente. Todos los empleados tienen acceso a The I a través de la Intranet o Internet-. El aprendizaje está dividido en 11 campos. Cuatro de ellos se refieren al negocio principal de M&G (instrumentos de inversión, productos, infraestructura y gestión de carteras) y siete a temas más generales como atención al cliente, dirigir una empresa, comunicación con las personas, cualidades personales, tecnologías, titulaciones y liderazgo. En total hay 760 cursos on-line.
Por ejemplo, un curso sobre valores, de 20 horas, se basa en una sofisticada animación con la que los estudiantes pueden intervenir en mercados virtuales. Para educación a distancia es posible enviar al estudiante cursos por E-mail durante algunas semanas. Todos disponen de un tutor on-line que resuelve sus dudas. Pero sería erróneo pensar que, con este tipo de enseñanza, las empresas fomentan un sentimiento de aislamiento entre sus empleados. Todo lo contrario, Internet supone una presencia mundial. M&G tiene una guía de cursos disponible en cada país, que en el Reino Unido ascienden a 3.200. Los que han pasado por alguno de ellos lo califican y, en su caso, lo recomiendan. Y para los que duden si estas iniciativas son meramente de marketing, ahí están las cifras: la aceptación por parte de los empleados de M&G es del 100 por ciento. Esta es la confirmación más clara del futuro de la universidad virtual.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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