La homosexualidad podría ser obra de Dios, según un catecismo escrito por un influyente teólogo británico, pero al que la Iglesia Anglicana se apresuró a negar todo estatuto oficial.
El catecismo en cuestión estima que la "homosexualidad podría no ser un estado lamentable, sino que podría ser obra de Dios y tener aspectos positivos".
El texto agrega que es necesario "alentar a los cristianos homosexuales a encontrar en su preferencia sexual elementos de belleza moral que mejoren su comprensión general del mensaje de Cristo".
Este documento fue redactado por Edward Norman, canónigo del arzobispado de York, y lleva un prefacio del arzobispo de York, monseñor David Hope, segunda autoridad en la jerarquía de la Iglesia Anglicana.
No obstante, interrogado al respecto por la