Variedades

La idea de la casa y sus transformaciones


Casa, vivienda, morada, expresan el lugar para vivir o habitar. La habitación es la acción de habitar y designa a cualquier aposento de la morada. ¿Qué es y qué ha sido la casa? Residencia, refugio, habitación propiedad, afecto; un lugar que organiza simbólica y territorialmente a las familias... se puede decir mucho más; lo cierto es que la idea de casa ha ido transformándose a lo largo de los siglos en interrelación con los cambios culturales, políticos, económicos, sociales, acompañando el cómo vivir de cada momento histórico.
Nos parece importante dar un pantallazo histórico mostrando las vinculaciones entre ocupación de los espacios y situación de las mujeres, deteniéndonos especialmente en los períodos donde evaluamos se asentaron con más fuerza las raíces del actual lugar femenino: Grecia y el Siglo XIX.
En u n interesante trabajo, Claudine Leduc (1993) analiza los vínculos existentes entre formas de dar a la novia en matrimonio, posición y status de la mujer y relación con la casa, en Grecia. Encuentra diferencias según épocas y lugares. Así la casa homérica (s. IX a.C.) es un objeto simbólico, una habitación bien construida, que envuelve el hogar de la luz y el fuego, que nace y habla del padre reproductor. Pertenece a la categoría de las cosas inmóviles y situadas más allá del campo de la adquisición y la posesión. No hay casa sin esposa, que haya sido obtenida según las reglas. La mujer es como posesión, incorporada a la casa como esposa.
En la Grecia de las ciudades (s. VIII al IV a.C. ya hay una estrecha relación entre la reestructuración de los grupos sociales y el dispositivo de reproducción legítima: la forma en que se da a las mujeres en matrimonio. La manipulación del parentesco es considerado por Leduc como el acto fundador de la ciudad griega. En su investigación demuestra la correlación existente entre el sistema de elección de la novia y el sistema político. Compara dos tipos de ciudades: Gortina (Creta) donde las mujeres al casarse son dueñas de su persona y bienes, y Atenas, donde la mujer es menor de edad bajo el dominio del marido.
En Gortina, las mujeres, al casarse, tienen riquezas de status: casa y tierras, y los hombres las riquezas en propiedad (ganado y contenido de la casa). Las mujeres carecen de poder sobre los hijos, pero al enviudar o divorciarse se casan con quien quieran.
La casa de la ciudad cretense es una asociación desigual entre varones y mujeres que proveen en común, no sólo su capital, sino la renta del capital, y al disolverse la sociedad conyugal, las personas y las cosas recuperan su autonomía. Esta forma de parentesco excluye a las mujeres de la dependencia.
Atenas es la ciudad más misógina del mundo griego. La casa, que es oikos, significa familia conyugal. El padre da al yerno el poder sobre la novia y la tutela de los bienes que la acompañan, la mujer es pupila del esposo. Si se rompe el trato queda automáticamente bajo la autoridad del padre. Las mujeres en Atenas siempre carecen de poder sobre su persona, sus bienes y sus hijos. Son el nexo entre los hombres (padre, marido, hijo); son eslabones silenciosos.
A partir del s. VI a.C., las leyes constitucionales y matrimoniales están estrechamente relacionadas ya que participan en conjunto de la reconversión de casas en una sociedad política; v es Solón, fundador de la segunda Atenas (539), dando origen a este tipo de democracia, quien ha optado por un sistema matrimonial que representa la derrota de las mujeres en Atenas, es decir, la derrota de las mujeres occidentales.
Las mujeres atenienses, separadas de los medios de producción, identificadas con la riqueza privada y colocadas como prolongación patrimonial, bajo la tutela de sus esposos, ya no tienen, casadas, el poder que tenían las mujeres de las sociedades homéricas, sino mucho menor valor; son excluidas del ejercicio de la ciudadanía. La mujer casada no tiene existencia social en tanto miembro de la comunidad, sino en tanto parte de la casa de la comunidad.
Para Louise B. Zaidman (1993) a las mujeres excluidas de lo cívico y la política, las encontramos como ciudadanas culturales. En Grecia antigua, a excepción de Esparta, no hay mujeres ciudadanas, hay hijas, esposas o madres. Excluidas de la asamblea y el ágora son definidas por el encierro en la casa. Pueden salir al exterior, a la calle, para participar de la vida social en las grandes manifestaciones religiosas; por ejemplo: fiestas dionisíacas, el cortejo de Panateneas y otras.
Atenas es una ciudad paradigmática en relación a la hegemonía masculina. Por ejemplo, las mujeres no tienen nombre. El oikos, supuesto dominio de las mujeres, está bajo su control, pero la que reina y sanciona en última instancia la actividad es la ley masculina, porque el oikos no escapa al mundo social sino que obedece a sus reglas. En Grecia podemos decir que la mujer es objeto de intercambio, no es persona, sino sujeto de otros...


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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