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‘La inesperada virtud de la ignorancia’

No deja de ser paradójico que sea un director mexicano, un director de fotografía de la misma tierra y un dúo de guionistas argentinos los que con una desfachatez..


Ficha técnica
  • Título: “Birdman”
  • Dirección: Alejandro González Iñárritu. Con: Michael Keaton, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Emma Stone, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Lindsay Duncan.
  • Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Armando Bo.
  • Producción: Alejandro González Iñárritu, John Lesher, Arnon Milchan y James W. Skotchdopole.
  • Duración: 119 minutos.

@NicolasKusmin

No deja de ser paradójico que sea un director mexicano, un director de fotografía de la misma tierra y un dúo de guionistas argentinos los que con una desfachatez inusual y con recursos interesantes, desde lo formal, logren una comedia negra y satírica sobre el submundo del teatro, pero que también involucra a Hollywood (y su infantilismo) y a la industria en general, en un filme difícil de calificar, ya que es una mezcla de géneros y pasajes entre los intersticios del alma humana, tan diminutos y complicados como esos largos pasillos, con continuos desniveles, del teatro de Broadway, donde sucede la trama.

 

Porque “Birdman” (o su subtítulo: “O la inesperada virtud de la ignorancia”) ocurre en el camarín de su figura principal, Riggan -un excelente Michael Keaton, reciente ganador del Globo de Oro-, un actor en decadencia que ha quedado catalogado por sus tres películas como superhéroe en Hollywood (el Birdman del título) y casi veinte años después quiere reinventar su carrera para demostrar que él puede ser un gran actor, produciendo, dirigiendo y actuando un texto del gran Raymond Carver, nada menos que en Broadway.

¿Pero qué sucederá cuando Riggan trate de lidiar con la falta de presupuesto, con volver a hipotecar la casa de Malibú, con la cancelación de un actor a último momento, con los compañeros, que son divos (en especial el excéntrico Mike, de la mano de Edward Norton, una persona que solo puede ser hombre en el escenario), e incluso con la voz cantante, que le taladra la cabeza, como un álter ego del pasado laboral que desea olvidar?

 

La gran apuesta formal del director y coguionista Alejandro González Iñárritu –y su equipo de guionistas que ya lo habían acompañado en la muy floja “Biutiful”– es realizar un filme que ocurre en los pocos días previos al estreno formal, en lo que se prueba la obra ante el público, cuando los nervios previos al debut están a flor de piel.

Pero el agregado que la vuelve diferente es que está filmada con un falso y largo plano secuencia, que intenta contar todo lo que ocurre sin que se sucedan los cortes episódicos a los que el cine y la TV tienen acostumbrada a la audiencia. Se menciona al plano secuencia como “falso”, porque pese a ese travelling por los pasillos y camarines del teatro, los acontecimientos se suceden de manera casi simultánea en diversas partes del mismo edificio, mientras que los actores –junto con todo su histrionismo, haciendo de sí mismos, están Naomi Watts y Emma Stone para demostrarlo– realizan sus performance. El interesante recurso puede entusiasmar a muchos, pero ir cansando a otros, que dos horas de película pueden llegar a resultarles desesperantes. Para grandes planos secuencias del cine se debe ver o volver a hacerlo la gran película, ensayada durante nueve meses y realizada en un solo plano secuencia de una hora y media de duración “El arca rusa”, de Alexander Sokurov (2002).

 

Es de esta manera que la opción autoparódica de la trama, como elegir a Keaton, que ha quedado encasillado hace más de veinte años como “Batman”, resulta muy interesante, como así su actuación. ¿Entonces alguien como Keaton sí podía lograr una gran actuación y ser premiado tanto?, ya que “Birdman”, aparte de sus nueve nominaciones a los Óscar, no para de ganar cuanto premio se cruce.

Aunque suceda en Nueva York, Hollywood ama que lo aborrezcan, lo ataquen y parodien.

Aquella frase: “Que hablen mal, pero que hablen”, se puede aplicar aquí a la desesperación de llenar el teatro, la aprobación del público y de la crítica –la gran obsesión para redimirse de Riggan–, junto con el ataque formal y frontal, hasta de trazo grueso, hacia los críticos en todas sus ramas. No por nada el cuento de Carver en que está basada la obra que se representa se llama “De qué hablamos cuando hablamos de amor”.

 

Un filme para amar u odiar, sin medias tintas.

Michael Keaton

El actor principal Michael Keaton declaró: “Yo simplemente vi a Riggan como una persona. Sin embargo, soy un actor: ese es un trabajo que requiere un tipo específico de personalidad. Ya está supeditado a un inseguridad extrema, al ego, todo eso. Y en este caso, aquí tienes a un tipo que se le han desbocado todos estos atributos. Mi personaje, emprende un viaje de validación. Así que es un viaje del ‘yo’, el viaje del ego. Y conforme lucha en contra de su mediocridad, su ego (fiel amigo y torturador) repite los patrones que a Riggan le gustaría dejar atrás, y lo enfrenta con sus múltiples limitaciones y posibilidades delirantes”.

Palabras del director

“Estaba interesado en explorar las luchas con el ego, la idea de que independientemente de cuán exitoso seas, ya sea con el dinero o fama, siempre es una ilusión. Es temporal. Cuando estás en búsqueda de las cosas que crees querer y le das el poder a la gente para validarte, y finalmente las obtienes, al poco tiempo esa felicidad se vuelve inestable”. “Riggan es profundamente humano”, reflexionó Iñárritu. Y agregó: “Lo vi como una especie de “Don Quijote”, donde el humor proviene de la disparidad y dislocación permanente de sus ambiciones solemnes y la realidad innoble que lo rodea. Básicamente, es la historia de todos nosotros. Me gustan los personajes con defectos, inseguros, impulsados por las dudas y las contradicciones…que se reduce a todo aquel que conozco. Las elecciones que Riggan ha tomado han sido pobres y ésta en particular le ha afectado a la gente a su alrededor. A lo largo de su vida, Riggan ha confundido el amor por la admiración. Y es hasta que se percata de la irrelevancia del segundo que tiene que comenzar a aprender de manera dolorosa cómo amarse y amar a los demás”, finalizó el director mexicano.


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962774
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América