Como cada primer viernes del mes de marzo, miles de ciudadanos anónimos han acudido desde primera hora de la mañana de ese día a rendir culto al Cristo de Medinaceli en Madrid.
Representando a la Familia Real y continuando con su tradición de más de trescientos años de besar el pie del santo, la infanta Cristina llegaba alrededor de las once de la mañana a la basílica de Jesús de Medinaceli, ubicada en el centro de la capital española. La Duquesa de Palma fue recibida por el vicario principal, José Luis Aparicio, y el superior, Inocencio Egido, de los frailes Capuchinos, encargados de custodiar la imagen desde 1895.