Hablar sobre la kabbalah es remontarse a los orígenes de la historia universal, puesto que no se trata de una religión, sino de una sabiduría, la más antigua del mundo, la cual data desde hace más de 3400 años y reúne las leyes espirituales y físicas que nos rodean.
David Benzaquen es maestro de esta sabiduría legendaria en el Centro de Kabbalah en Panamá, él nos aclaró que la kabbalah reúne las leyes que rigen en el universo y las mismas se aplican a todos por igual.

El maestro de kabbalah nos recuerda que esta sabiduría, etimológicamente, significa recibir y todos, sin importar su religión, queremos recibir la energía y la esencia detrás de lo físico.
“Nadie quiere una pareja sin amor, un trabajo sin éxito, tener dinero y no poder recibir su energía”, agregó.

Con la sabiduría de la kabbalah se enseñan y analizan las leyes espirituales y físicas que ayudarán a cada persona a descubrir su potencial, para aprender a recibir la energía de las cosas que se quieren alcanzar, de manera asertiva para hallar la felicidad; una búsqueda de todo ser vivo.
Estudio sobre el poder.
Benzaquen comenta que al estudiar la kabbalah se le llega a encontrar más sentido a todas las religiones.
Esta sabiduría se relaciona con el judaísmo, puesto que la kabbalah maneja la numerología para decodificar códigos secretos de textos antiguos como el Torá.
Pero este conocimiento lo puede aprender toda persona sin importar su religión.
Por ello, los kabalistas portan un hilo rojo en una de sus muñecas, para recordar que lo más difícil e importante es sentirse completo, y como un resguardo contra “el mal de ojo”.
El maestro kabalista enfatizó que uno mismo al sentirse incompleto, con celos y envidias, emana desde adentro energías negativas y atrae algo similar.
De ahí que hay que aprender a emitir bien para recibir la energía indicada.
Yehuda Berg.
Este líder kabalista, reconocido internacionalmente, vendrá por tercera vez a nuestro país, y en esta ocasión presentará el bestseller “El poder de la kabbalah” en el que se encuentran algunas herramientas que Yehuda dispone para terminar con el “caos” individual, desafiándolos a cambiar y reducir el “ego” para lograr la comprensión y tolerancia en todos seres humanos.
Berg y Benzaquen fueron a una marcha por la paz en agosto de 2011, junto a más de 1200 kabalistas, desde Jerusalén hacia Palestina.
Para Benzaquen, la paz colectiva empieza por uno al convertirse en un agente de cambio, elevando la conciencia del mundo a través de la kabbalah y con la conexión con las leyes espirituales universales.