Variedades

La maestría de Ellis Marsalis

Tres generaciones se dieron cita en el escenario del Teatro Anayansi. Todas impresionaron con su arte.


S u concierto fue el más esperado. Y, cuando entró al escenario con paso lento y ceremoniosamente saludó al público, éste aplaudió a quien con las notas del piano ha hecho pasar inolvidables veladas a gente de todo el mundo.

Ahora fue el turno de Panamá de escuchar a Ellis Marsalis, este gran pianista que agradeció a Danilo Pérez, a quien llamó “my brother” (mi hermano), la oportunidad que le brinda de estar en este bello país, al que por años soñó venir.

 

Hizo una pausa. Y, he aquí que sus manos y el piano fueron uno. Y las notas tocaban el alma y correteaban por el aire para embrujar a una audiencia que fue generosa en aplausos para un señor pianista que a medida que interpretaba un tema hacía una breve explicación ya sea del compositor, el mensaje o las circunstancias en que inspiró al autor. Entonces, niños, jóvenes y adultos reunidos en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones ATLAPA quedaban presos en la magia de la música.

Aunque estaba prohibido tomar fotos con flash, no faltó quien desoyera el anuncio. Asimismo, uno que otro celular sonó y el público aprovechó para captar imágenes con cámaras digitales y celulares. Querían inmortalizar esos momentos. Grabarlos en la memoria, el corazón y la imagen.

 

Entre otros temas escuchamos “Squeeze me”. Marsalis y su trío, regalaban al público mucho sentimiento en cada entrega musical.

Antes, luego de que se proyectó un video sobre la Fundación Danilo Pérez, que organiza el Panama Jazz Festival y que preside Danilo Pérez, tres niños junto a Ricaurte Villarreal habían tenido una lucida presentación, demostrando que no hay edad para el talento. Que, si algo te apasiona y le dedicas tiempo y amor, los frutos son dulces. Y, las manos de Ricaurte Villarreal y los tres tamborileros parecían volar sobre los tambores.

 

Unas veces aporreaban el cuero, como quien quiere sacarle un grito. Otras, apenas lo acariciaban.

Unas, el sonido era rápido. Otras, lento.

Hubo veces que los tambores “hablaban” alto. Otras, parecían susurrar.

 

Todas las veces se supo que allí había esmero, pasión por la música, que los músicos y el público estaban sintonizados en el mismo canal, atados, por el lazo invisible e indisoluble de la música.

Razón tiene Danilo Pérez cada vez que afirma que se da por bien pagado en la vida si un Solo de Joe Lovano, John Patitucci, Terri Lyne Carrington, inspira a un niño o un joven y le permite llegar a constatar que el sol sale para todos y así mismo en la tienda de oportunidades la puerta está abierta para todo aquel que demuestre talento, disciplina, valores, deseos de superación, pasión (en este caso por la música), deseos de aprender y dejarse guiar y confianza en sí mismo.

Cada uno, como timonel del gran barco de su vida, tiene potestad para usar con tino la brújula y guiarlo por los mares, superar tempestades y llevarlo a puerto seguro.

La suerte está echada, sin discriminación, el Berklee Global Jazz Institute abrió sus puertas para quienes tienen vocación musical y aceptan el reto de lanzarse a la conquista de la excelencia!

Hoy desde la una de la tarde, gran concierto en la Plaza Catedral, gratis, para todos.


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514620
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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