En abril de 2005 se cumple el Bicentenario del Natalicio de Hans Christian Andersen, el escritor danés de cuentos infantiles, que han servido para entretener a tantas generaciones, sobre todo en tiempos en que no había televisión, nintendo, internet y cuando los libros de cuentos con sus grandes y coloridas ilustraciones eran apreciados como oro en polvo por los niños, quienes cuando aún no sabían leer, con ansias esperaban la hora del cuento o el momento de irse a la cama para que los adultos les leyeran las maravillosas historietas que los transportaban a mundos de hadas, ogros, gnomos, hermosas doncellas, príncipes en briosos caballos, romance, tesoros, magia, diversión, alegría...
El mundo se prepara para rendir homenaje póstumo al gran escritor- que nos legó más de 150 obras que han sido traducidas a casi igual número de idiomas- cuya vigencia sobrepasa el reloj del tiempo y en cuya memoria se han creado premios para motivar a escritores e ilustradores de libros infantiles.
Es estimulante entonces saber que en Panamá, en materia de impulsar la creatividad de los autores y orientarla hacia el público infantil a nivel de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, la Fundación Pro Biblioteca, la Cámara Panameña del Libro y las librerías del país, especialmente Exedra Books y El Hombre de La Mancha, se está realizando una hermosa labor, cuyos frutos ya se aprecian. Sólo hay que observar el entusiasmo de los niños cuando escuchan a los cuentacuentos.
Y es que crear el hábito de la lectura entre la niñez y juventud debe ser eso, un trabajo en equipo, donde los maestros hagan del aula un lugar en que los niños aprendan otra vez a soñar, a explorar, a pensar, compartir, escuchar, a comunicarse con los demás y con sus emociones y yo interno. En que no se mate la creatividad infantil con la monotonía, la falta de libertad y la rigidez de métodos arcaicos.
Y es que, para quienes amamos los libros, porque nos hemos levantado valorando estas herramientas que nos permiten explorar, entretenernos, aprender, crecer y echar a volar la imaginación, pocas experiencias son tan placenteras como la lectura.
En buena hora también la Asociación Panameña de Autores de Literatura Infantil y las Ferias del Libro (que fueron un éxito sin precedente) con entusiasmo han ofertado el libro y la lectura.
Desconocer el valor de la literatura infantil en la formación integral del individuo es pecar de necios. Está comprobado que estimula la creatividad, ayuda a desarrollar el pensamiento crítico, da alas a la imaginación, como bien insisten la Dra. Irene de Delgado y la Dra. Joaquina Pereira de Padilla, quienes con mucho afán año tras año siguen invirtiendo tiempo, esfuerzo y recursos, tratando de que más escuelas fomenten la lectura, y de que los padres desde temprana edad pongan a sus hijos en contacto con los libros.
Más recientemente, ayer sábado, en el Parque Omar, con el programa Animación de lectura con el Bibliob-ús, se apela a ese sector de la población que necesita volver a descubrir en "El Patito Feo", "Blancanieves y los siete enanitos", "La Cenicienta", "La Cucarachita Mandinga", "Chiquilinga", "Los Tres Pelos del Diablo", "Chiquirritica", "Caperucita Roja", "El Gato con Botas", "El Rey León", "Ratpunzel", "El manto del Rey", "Pulgarcito", "Los tres cochinitos", "Rizitos de oro y los tres ositos", "Pinocho"... la magia del cuento.