La última película de Disney, que se estrena a 55 años de la versión animada de “La bella durmiente”, entra en la tendencia de Hollywood de los últimos años, la de hacer revisionismo sobre los clásicos infantiles. Allí están para demostrarlo: “Blanca Nieves y el cazador”, “Hansel y Gretel: Cazadores de brujas” y hasta una versión de “La chica de la capa roja”, entre otras.
Angelina Jolie, como productora, no quiso quedar fuera de esta tendencia y pergeñó con la guionista Linda Woolverton un desprendimiento de “La bella…” en el personaje de la malvada bruja. Sin embargo, a los muy pocos minutos, todo se desdibuja y la que era bruja pasa a ser un hada (enojada, pero hada al fin), la Maléfica del título, que termina encarnando y copando toda la película. Porque hay que decirlo, la cinta es realizada por y para Jolie.
En esta nueva versión, donde Maléfica es la heroína absoluta, el mundo se encuentra dividido en dos, entre los humanos y los seres mágicos, liderados por una joven hada de poderes increíbles. Un niño hace buena amistad con Maléfica y se termina enamorando. Con los años, se reanuda la batalla entre las dos facciones del mundo y se ofrece el trono al que pueda derrotar a la líder del mundo mágico.