Grandes hombreras, camisas y blusas holgadas, cinturones anchos, faldas globo, pantalones entubados, minifaldas, leggins, botas altas por encima de la rodilla y perlas por doquier, son prendas que tres décadas después conquistan los aparadores de todo el mundo y desean reconciliarse con los años de la ostentación y del exceso.
La estética de los años 80 hoy pone de manifiesto a una mujer más que tímida, agresiva, seria, fuerte y con ganas de destacar por su sensualidad.
Pero, para las más sobrias también hay. En este caso, los más buscados son los trajes de noche que respiran austeridad, los tonos se apagan, los escotes son inexistentes y los hombros y la cintura se remarca en siluetas con caída libre. Correctos, austeros y polivalentes son los modelos propuestos por los más reconocidos diseñadores.
Mientras que para las más atrevidas llegan piezas en las que predominan los escotes, las minifaldas y minivestidos, las mangas asimétricas y los pantalones ajustados.