A pesar de la II Gerra Mundial, en 1940 la mayoría de las casas parisinas presentaron sus colecciones de primavera como si nada hubiera ocurrido. Las faldas anchas, los sombreros voluminosos y los zapatos de plataforma cruzaban el Atlántico para triunfar en América.
Después de la contienda la cosa cambió y la influencia militar marcó la moda de la segunda mitad de los 40. Las mujeres de todo el mundo vestían uniforme: chaqueta con hombrera cuadrada, falda a la rodilla, gabardina, boina inclinada y zapatos cómodos. Todo ello fabricado con tejidos rígidos. En aquéllos años de penuria y escasez, nacieron las medias de nylon con costura trasera, un verdadero lujo.
DIOR Y BALENCIAGA, DISEÑADORES DE LUJO
Terminada la guerra, las notas de color en la moda las puso Christinan Dior, un desconocido de 42 años, que dio un vuelco de 180 grados a las tendencias del momento. Propuso una nueva línea, "New Look", que consistió en suavizar los hombros, marcar la cintura, dar muchísimo volumen a la falda y asentar el largo a dos palmos del suelo, más o menos 35 0 40 centímetros. El diseñador francés se ganó la gloria y la admiración del mundo cuando complemento su línea con los zapatos de tacón de aguja, todo un boato para caminar.
En los años 50, la ciudad del Sena era el centro de la moda y en ella se instaló el exquisito costurero español Cristobal Balenciaga, propulsor de la línea trapecio. Trabajaba los trajes con tanto rigor que parecían tallados.
En está década, donde Audrey Hepburn es considerada la mujer más elegante del mundo, empezaron a despuntar los diseñadores Givenchy, Balmain, Guy Laroche, Nina Ricci y Hermés, entre otros. Son los años de oro de la moda.
Los 60 ya están aquí y con ellos la modernidad: la minifalda, la liberación sexual... Brigitte Bardot pone de moda la cola de caballo, los Beatles revolucionan el mundo de la música; Elizabeth Taylor, Claudia Cardinale y las delgadísimas Twigg y Verushka, precursoras de las top-models.
LLEGA EL PRET-A-PORTER
Los costureros crearon las líneas audaces, reflejo de una efervescencia incontrolable. Son los años de la línea saco. El modisto Courrèges, primer diseñador graduado en una escuela de ingeniería, fue el primero en acortar las faldas por encima de la rodilla e impulsar el prêt-à -porter. Más que diseñar, construía vestidos con formas geométricas.
La moda empezó a democratizarse y la Alta Costura no tuvo más remedio que bajar de los cielos. La llegada de la ropa en serie, lista para usar y económica, no impidió la emergencia de nuevos diseñadores, como Daniel Hechter, Cacharel, Dorothèe Bis o Emmanuelle Khanh, pero los grandes diseñadores no tuvieron más remedio que seguir los pasos de los nuevos tiempos y lanzar colecciones de prê-à - porter, además de las propias de Alta Costura.
En Londres, Mary Quant exageró el hito de Courrèges y, contra todo pronóstico, se apuntó un gran éxito, ya que asestó un fuerte golpe al conservadurismo. El sello español lo ponen Elio Berhanyer y Pertegaz.
Pierre Cardin sorprendió a la sociedad con sus blancos espaciales. Paco Rabanne fue el primer diseñador que utilizó materiales plásticos y metales en su creaciones. Las colecciones del diseñador italiano afincado en París Ungaro están marcadas por el universo femenino, sus orígenes provenzales y su amor a los colores y a las flores.
Mientras, la elegancia y el estilo limpio y alegre de Valentino es aplaudido y vestido, entre otras, por Jackie Kennedy, que entra en el corro de las imitadas junto a Grace Kelly.
La antorcha de la originalidad la lleva el modisto francés Yves Sainta-Laurent, que incorporó a la silueta femenina el arte abstracto. Descubrió el "smoking" para la Alta Costura, convirtiendo el pantalón en prenda femenina de fiesta. Con la camisa de tul transparente hace su aportación a la revolución sexual. Además, fue el encargado de introducir en el guardarropas femenino la sahariana y la gabardina, hasta entonces de exclusividad masculina.
La llegada del hombre a la luna, la irrupción de los hippies, el descubrimiento de la píldora anticonceptiva y los acontecimientos de Mayo del 68 marcan las tendencias de los 70. Los diseñadores se inspiran en la calle. El vaquero y el cabello largo son la bandera que representa la rebeldía de los jóvenes. La minifalda pasa a mejor vida en el baúl de los recuerdos.