MUCHOS pensarían que el actor Orlando Bloom es un ridículo, por su fama y su fortuna. Pero el guapo chico demostró que la modestia siempre lo acompaña, cuando al ser cuestionado por algunos periodistas sobre su bella apariencia física dijo que él no se considera guapo. "Sé que hay otras personas que sí son guapas de verdad. Yo no", dijo el actor
Un reportero taiwanés le insistió constantemente que muchas mujeres lo consideran muy guapo y dijo que hasta su hermana estaba enamorada de él. Bloom reaccionó: "Bueno, yo estoy seguro de que su hermana también es muy hermosa".
"Nunca me imaginé como un actor de Hollywood, por el contrario, mi idea siempre ha sido actuar en teatro, pero la vida me ha dado este sitio en la industria y sé que las cosas que he logrado se las debo en parte a mi gran cantidad de fanáticas".
Pero luego de actuar en la súper producciones como Troya con el papel de Paris (de quien heredó la barba) y en Elizabethtown como Bruce (un estadounidense común de quien heredó el cabello largo), Bloom decidió hacerle caso a su conciencia: produjo y protagonizó una película independiente llamada Haven, dirigida por Fran E. Flowers.
Antes de pisar, o siquiera conocer Estados Unidos, el actor inglés Orlando Bloom ya le tenía miedo. Lo veía en el mapa y apenas podía creer que un país podría ser tan extenso, de costa a costa desde el Atlántico hasta el Pacífico.
Su carrera tuvo su punto de mayor éxito comercial cuando interpretó a Legolas en El señor de los anillos. Después interpretó a Paris en Troya y a Balian en Cruzada, cinta épica de Ridley Scott.
Parecía que todos los personajes épicos eran ideales para su físico y rostro varonil. A partir de entonces, su porte inglés lo convirtió en figura de portada de revistas de moda y espectáculos, un lastre que quiere eliminar.
La modestia lo acompaña
Sin salir de su azoro, el actor de origen inglés y formación teatral, dice que todavía no asimila el furor que provoca entre sus múltiples seguidores.