Los instrumentos cobraron vida en la Plaza Catedral. El cierre de la octava versión del Panama Jazz Festival volvió a ser la nota más importante en cuanto a música se refiere.
El evento convocó a decenas de personas de todas las nacionalidades, quienes pese al calorcito del sábado disfrutaron de cada nota y compás.
El inicio del evento se dio con los chicos de la Fundación Danilo Pérez, quienes calentaron los motores, en una tarde que parecía lluviosa y gris, pero como en Panamá el clima siempre cambia, conforme pasó la música la tarde se alegro.
A ellos le siguió Carlos Ubarte, el grupo de Los Ángeles y el maestro Riccardo del Fra y sus cuatro alumnos del Conservatorio de París, quienes realizaron varias interpretaciones. Con estos artistas, el público se animó y a que con cada melodía llovían los aplausos.
Yoann Durant, el saxofonista y Bastien Ballaz, en el trombón, complacían a los presentes y a cada palma subían el tono de sus instrumentos.
El maestro Del Fra también aprovechó la ocasión para presentar la composición del baterista Julien Loutelier, quien creó la pieza “AMANAP”, un juego de palabras, que al revés significa “PANAMA”.
Con esta pieza maravillaron a los asistentes y se despidieron emocionados en medio de una lluvia de aplausos, para dar paso a la Fundación Tónica de México.
El grupo presentó una propuesta más relajante en donde las cuerdas se entrelazaron con los instrumentos de viento.
Mientras los artistas continuaban con su ejecución de melodías, la gente aprovechaba para buscar un refresco, comer o comprar algún “souvenir” del Panama Jazz Festival.
Vitín Paz y Danilo Pérez fueron los más esperados para el cierre, cuando ya la noche caía y el público bailaba y cantaba todo lo que sonaban.
Por octavo año la fiesta fue todo un éxito, ahora sólo nos queda esperar 365 días más para volver a disfrutar la misma experiencia.