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La mujer de acero con curvas


En 1943, Lauren Bacall se había presentado a un concurso de belleza, Miss Greenwich Village, siendo la triunfadora, y había hecho papeles insignificantes en "Las modelos", de Charles Vidor, y en "Claudia, esposa moderna", de Edmund Goulding.
Tras Howard Hawks haberla sometido a una prueba, la contrató en exclusiva durante siete años, con un sueldo inicial de 100 dólares por semana que a los siete meses se convirtió en 1.200. Fue el primer contrato de esa índole que Howard Hawks firmó en su vida.
"Me puso en manos de tres profesores, de actuación, canto y danza. Era en los tiempos de los grandes musicales, y una actriz tenía que saber hacer de todo".
Entre clases, vacíos, aburrimiento, conocimiento del ambiente y nacimiento de amistades que luego serían cruciales durante el resto de su vida, transcurrió bastante tiempo. Entonces surgieron en su vida amistades sólidas como las de Cole Porter, Greta Garbo, Victor Fleming, Bing Crosby, Bob Hope, Elsa Maxwell, que dio una fiesta para celebrar el cumpleaños de Lauren y en la que se encontraba también la cotorra oficial de Hollywood, Hedda Hooper...
"A veces aquello me aburría. Pero era necesario porque se jugaba mi futuro".
"TENER Y NO TENER"
Y llegó el milagro: una proposición en firme de Hawks para interpretar una película, "Tener y no tener", en 1944. "Estaba basada en una "historia negra" de las que entonces estaban en boga. Mi oponente era un actor al que yo había visto y no visto en el cine: Humphrey Bogart, de quien me enamoré perdidamente. Fue el único hombre que nunca me decepcionó".
"Tener y no tener", dirigida por Howard Hawks y basada en una novela de Ernest Hemingway, contaba con el guión de Willam Faulkner. "Confidencial agent", dirigida por H. Shumlin, "El sueño eterno" (Howard Hawks, 1945); "El sueño eterno" (Haward Hawks, 1946); "Two guys from Milwaukee" (D. Butler, 1946); "La senda tenebrosa" (D. Davers, 1947), y "Cayo Largo" (John Huston, 1948), las rodó en la década de los 40. Bacall se convirtió en una estrella rutilante y de las mejor pagadas.
Quizá por su físico estilizado, por una cierta actitud distante, por sus pómulos y su mirada lánguida, logró recordar a una extraña mezcla de Marlene Dietrich, Greta Garbo y Carole Lombard.
A los 75 años conserva su silueta estilizada, la melena rubia y su voz grave que la convirtieron en prototipo de una nueva mujer para los años de posguerra. Independiente, dura y a la vez sexy, alguien la llamó "La mujer de acero con curvas".
SU VIDA PRIVADA
Está dentro las actrices de Hollywood que ha inspirado más biografías. Muchas autorizadas; otras no. "Me molesta cuando sale una biografía que sus autores ni han conocido personalmente a los personajes. Es uno de los precios que tenemos que pagar los famosos".
Cuando oye la palabra leyenda, exclama: "¡Oh, Dios, leyenda! ¡Cómo odio esa palabra! Las leyendas están muertas, son cosas del pasado, o al menos llevan años retiradas y fuera de circulación. Yo vivo y trabajo todavía, ahora, de ahí el título de mi libro "Las leyendas están muertas". Eso de la leyenda es un invento de la prensa".
Le molestaba que escribieran sobre su vida privada. "Nunca dejaron de comentar sobre lo que hubo entre Frank Sinatra y yo, y nosotros no tuvimos relación alguna desde 1959. Ha llovido muchísimo. ¿Qué diablos puedo decir de Sinatra? Pasé buenos ratos con él. Entonces se encontraba en su mejor momento, y que le cante Frank Sinatra no es lo peor que le puede pasar a una. Fue parte importante de mi vida durante cierto período. Pero no hay ninguna razón para hablar de ello ahora. El ha vivido su vida y yo, la mía", declaró en Madrid, en 1988.
TAMBIEN PRODUCTORA
En 1950, inició la década rodando la película "Young man wiht a horm", dirigida por Michael Curtiz; seguida por "El rey del tabaco", del mismo director. En 1953 obtuvo uno de sus mayores triunfos en la gran pantalla junto a Marilyn Monroe con "Como casarse con un millonario", dirigidas por J. Negulesco. Este quedó tan fascinado con ella, que al año siguiente volvió a dirigirla en "El mundo es de las mujeres".
Desde la primera vez que rodó con Humphrey Bogart, fueron inseparables en la vida real y compartieron el rodaje de otros tres filmes, todas ellos clásicos: "El sueño eterno", dirigida por Hawks, y basada en la novela de Raymond Chandler y con guión de Faulkner, quien se convirtió en uno de sus mejores amigos; "La senda tenebrosa", de Delmer Daves" y "Cayo Largo", de Huston. La producción de esta última película corrió a cargo de la propia pareja en sociedad con Richard Brooks.
Sobre si Bogart era tan duro como sus personajes, respondió: "No, siempre fue un auténtico caballero. Un hombre a la antigua, muy orgulloso de su profesión y muy consciente del auténtico valor de su trabajo. Odiaba Hollywood. Se había casado tres veces, pero nunca fue infiel a ninguna de sus esposas... hasta que nos conocimos en el rodaje de "Tener o no tener". Fue inevitable, no planeado. Sucedió sin darnos cuenta. Y fue duro para él, porque, claro, estaba Mayo, su tercera esposa, y Bogie no era un "playboy" en absoluto. Y yo, por mi parte, nunca imaginé que podría tener nada que ver con un hombre casado y 25 años mayor. No olvidemos que yo era una jovencita judía. Aquella imagen suya de entonces no se me aparta de la mente. Veo una de sus películas y lo recuerdo como siempre, pero esa visión del final todavía me atormenta. El mejor beso en el cine me lo dio él, y con ese beso cambió el curso de mi vida".
"NUNCA FUI UNA BELLEZA"
Desde que se hizo popular, se le llamó "La mirada", a causa de la fascinante manera, algo felina, en que posaba sus magníficos ojos verdosos sobre el oponente.
A principio de los 50 -después de una pausa de tres años que se dedicó a dar a luz dos hijos, y cuidarlos-, comenzó a trabajar con la Fox en comedias y algún que otro drama. De aquellos tiempos son "Como casarse con un millonario", "Sombra enamorada", "Escrito sobre el viento" y "La tela de araña".
Cuando define, dice: "Nunca fui una belleza, nunca fui una Garbo. No me sentí particularmente contenta con mi imagen y ahora no me preocupa en absoluto. Debo ser la única actriz de mi generación que nunca se ha hecho un `lifting´".
En cuanto a lo que algunos llaman estrella, afirmó: "Los actores realmente brillantes son de nacimiento. Creo que puedes aprender cierta técnica, mejorar con la experiencia y el contacto con otros actores, pero el gran actor es cuestión genética. Luego, las estrellas se fabrican, sin duda, pero las estrellas, no son necesariamente actores".
En 1954 volvió a ser dirigida por J. Negulesco en "El mundo es de las mujeres" y, al año siguiente rodó "The cobweb", con Vicente Minnelli, a quien consideraba uno de los directores más geniales de Hollywood.
Lauren Bacall ha participado en 82 películas, y en el teatro es difícil enumerar el número de obras que ha protagonizado.
SU PASION POR LA POLITICA
Por los años vividos, y por haberse movido en el mundo fascinante del cine, Lauren podría escribir todos los libros que quisiera sólo de anécdotas. En su época de acomodadora, su jefa le ordenó que debía trabajar en el Imperial Theatre, donde representaban "Let"s Face It", con Danny Kaye. Un gran modo de ver teatro. Danny Kaye era el éxito de la temporada.
"Ser acomodadora en una comedia musical me llevó a las nubes. No tenía idea de lo diferente que era, cómo cambiaba la atmósfera del teatro si la obra era un drama, una comedia o un musical. Cuando la gente estaba sentada, se iniciaba la obertura. ¡Música! ¡Seguir el ritmo con los pies! Era todo lo que podía hacer para no bajar bailando por los pasillos. Y no creo que esto les hubiera gustado mucho a los dueños del teatro. Una noche fui entre bastidores, llamé al camerino de Kaye y me abrió. Estaba quitándose el maquillaje. Nerviosamente le dije que era una aspirante a actriz y que era acomodadora; que pensaba que él era extraordinario y le pedí un autógrafo. Me hizo unas pocas preguntas corteses sobre mi inexistente carrera y me firmó el autógrafo. Le di efusivamente las gracias y me fui. Pasaron muchos años, y cuando yo estaba representando el musical "Aplauso", en Broadway, alguien tocó a la puerta de mi camerino. Abrí, y era Danny Kaye para pedirme el autógrafo. Nos abrazamos con el calor que produce la mutua admiración".
LA UNICA PASION POLITICA
En mayo de 1945, contrajo matrimonio con Humphrey Bogart. No hay mucho que decir acerca de dicho matrimonio. Fueron todo lo felices que el alcoholismo de Bogart podía permitir, pero a pesar de todo esa fue la más completa, intensa e importante historia de amor que Lauren Bacall vivió. Hubo nubarrones por ambas partes, y quizá el más importante, por la mella que hizo en ella, fue su arrebato por Adlai Stevenson, que llevó a la actriz a convertirse en militante política y a actuar decididamente en apoyo del candidato a la presidencia de EE.UU.
Stevenson no fue la única pasión política de la actriz, ya que también prestó su esfuerzo incondicional al clan Kennedy.
Aquejado de cáncer, Bogart falleció el 14 de enero de 1957, quedándose sola y con dos hijos del matrimonio, Steve y Leslie. Entre la muerte de Bogie, que marcó su existencia, y su siguiente boda con Jason Robards, tuvo un sonado idilio con Frank Sinatra. Pero, a pesar de que se hicieron anuncios sobre su inminente boda, la relación fue un desastre. Lauren, entonces, volvió los ojos hacia el recuerdo de Bogie, su gran amor, y decidió casarse con Jason Robards, que en aquella época, físicamente, era una especie de remedo del actor desaparecido, a pesar de que la propia Lauren, en la primera parte de su autobiografía, niega haber encontrado nunca el menor parecido entre su primer y se segundo marido. Aquella relación fue un desastre. Jason era aún más alcohólico que Bogie y Lauren no se llevaba bien con él casi en ningún aspecto. Lo intentó, amó a Robards e incluso tuvo un hijo con él, pero acabaron separándose.
TRES AÑOS Y MEDIO EN CUARTEL
"Fue una de las etapas más negras de mi vida sentimental", afirma al cabo de tanto tiempo. En 1959, abandonó Hollywood porque le recordaba demasiado su felicidad pasada. "Decidí dedicarme por entero al teatro que, profesionalmente, ha sido la pasión de mi vida. Tenía que salir al público... oír el aplauso, la mejor medicina para los de mi profesión. Comprendí que ser viuda no era una profesión".
Jamás se ha retirada definitivamente del cine. En 1966, rodó "Harper, investigador privado", junto a Paul Newman. Seguidamente, protagonizó en Broadway "Flor de cactus", una comedia de Abe Burows que se mantuvo tres años y medio en cartel. "Tras protagonizar esta comedia, existe un ante y un después en mi carrera", comentó.
En 1968 se divorció de Jason Robards, quedándole de aquella unión su hijo Sam, nacido en 1962. "Mis hijos representan la mejor obra de mi vida. Nada es comparable".
Tras su divorcio, Lauren realizó varias giras teatrales con las obras que le aportaron rotundos triunfos en Broadway, la capital del teatro.
En 1970 le concedieron el Premio "Tomy" por el musical "Aplauso".
SU REAPARICION EN LONDRES
Once años después, recibió su segundo "Tomy" por "La mujer del año", otro de los musicales más emblemáticos de Broadway. En 1982, recibió el "Premio Donostia" del Festival de San Sebastián, España.
Desde 1959, puso en práctica el consejo que le dio su incomparable Bogart poco antes de morir: "Nena, la muerte es muerte. La vida es para los vivos". Por eso no ha dejado de vivir. "Necesito trabajar para sentirme realizada espiritualmente, para mi salud mental".
En 1994 volvió a Londres donde realizó varias temporadas en el teatro. "Mis primeros triunfos en la capital del Reino Unido los tuve en 1959".
Para esta última reaparición, escogió la obra de Tennessee Williams, "Dulce pájaro de la juventud", donde interpretaba el papel de Alexandra del Lago, una estrella de cine en el crepúsculo de su carrera, y de la que siempre hizo una creación.
"Siempre que la representaba en Estados Unidos, la primera noche, Tennessee ocupaba una butaca de la primera fila. Se deshacía en halagos. Decía que la actriz cubana María Antonia Rey, y yo, éramos sus mejores intérpretes".
VARIOS PREMIOS Y HOMENAJES
Otros premios y homenajes cinematográficos que ha recibido incluyen el homenaje del Festival de Cine Estadounidense de Deauville (Francia), en septiembre de 1989; el Premio Cecil B. De Mille 1992, en reconocimiento a toda una vida de trabajo cinematográfico, que concede anualmente la Asociación de la Prensa Extranjera de Los Angeles (estos premios son conocidos hoy como "Globos de Oro"), y el "Delfín de Oro" a toda una carrera artística que le concedió en 1993 el IX Festival Internacional de Cine de Troia (Portugal). Durante su estancia en dicho país la estrella descubrió una placa con su nombre y compartió mesa y mantel en el palacio de Belem con el Presidente de la República. En 1995 fue condecorada por el Gobierno francés con la Orden de Comendador.
En febrero de 1997, la actriz fue galardonada con el Globo de Oro a la Mejor Actriz Secundaria por "The mirror has two faces", donde interpreta a la madre de Barbra Streissand.
Pese a los rumores que la asocian a algún hombre, afirma que sólo ha habido un hombre en su vida y ese fue Humphrey Bogart. "El hombre que más he amado. El me enseñó a ser mujer en todo el sentido de la palabra y por eso jamás podré olvidarle".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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