Variedades

La nieve acompaña el inicio de la fiesta navideña en el trópioco


El clima tropical no impide a los singaporenses disfrutar de la tradicional nieve de Navidad, que cada anochecer cae frente a centros comerciales y hoteles ante la admiración de los transeúntes por las fastuosas decoraciones.
A menos de 140 kilómetros del ecuador, Singapur está adornado desde el pasado día 17 con las mejores decoraciones navideñas que se recuerdan, entre ellas un abeto llegado desde California y colocado en la colina de uno de los parques más céntricos de este pequeño Estado.
Al amparo del árbol, que tiene la altura de un edificio de siete plantas, se pueden contemplar diariamente representaciones musicales tradicionales.
Los privilegiados que consiguen abrirse paso hasta un chalé de estilo suizo coronado por un "Feliz Navidad y 2001" gozan de un paseo rodeados de nubes de algodón sobre el blanco elemento, que en realidad es una espuma muy fina de jabón que engaña a media distancia al más experto.
La "Navidad blanca" permite también fotografiarse sobre un par de esquies deslizándose por una "gigantesca" pendiente mientras cae una avalancha de "nieve" o junto al tradicional trineo tirado por perros.
El centro de la ciudad es desde hace dos semanas un "cinturón invernal" con gigantescas y lujosas decoraciones blancas iluminadas por 50.000 bombillas azul y plata que desde la caída de la tarde parpadean sin cesar y atraen a miles de personas que bloquean diariamente el tráfico peatonal y rodado.
Diseñadores occidentales, como el francés Louis Clair, fueron contratados por el sector privado y la Oficina de Turismo para construir muñecos de nieve, chalés alpinos, hadas o arcos de triunfo de hasta seis toneladas de metal y plástico, y lograr la iluminación más exquisitas en una competición cuyo lema sería "cuanto más grande, mejor".
Según Clair, que ha trabajado en otros proyectos en Singapur, alumbrar una ciudad para Navidad es "como vestir a una mujer con un tejido de diamantes".
Aunque la Oficina de Turismo le pidió esta vez "algo diferente y mucho más sofisticado", el diseñador no está contento con la exigencia de baja intensidad para las luces a fin no distraer a los conductores.
Además de todo esto, los villancicos atronan desde los altavoces de los lujosos centros comerciales, rodeados de publicidad que invita a patinar sobre hielo o a ver películas navideñas.
A la "llegada" de la Navidad contribuyeron también mercadillos, abetos colocados en bancos y oficinas, y páginas de publicidad insertadas en los diarios con tradicionales menús navideños, que invitan a adquirir o degustar los más prestigiosos supermercados y restaurantes.
Las autoridades quieren "una Navidad diferente" y anunciaron que estudiarán la distribución de un bono navideño entre los funcionarios de Singapur, donde no existen pagas extra, debido a que el crecimiento anual previsto es del 9,5 por ciento.
"Desde luego, este año es el mejor.Se ve la rivalidad en la decoración y el aumento del lujo sin límites", afirma Elma Ong, una residente en Singapur desde hace una década.
"Cuando llegué aquí, la celebración pública de la Navidad cristiana no existía.Solamente se celebraba a finales de enero el Año Nuevo Chino.Ahora las dos casi se juntan", agrega Ong.
En enero, apenas dos semanas después de desmontar los adornos navideños, comienzan a instalarse otros para la celebración del Año Nuevo Chino.
La etnia mayoritaria de Singapur es china, y las autoridades han anunciado que para el 2001, que será el Año de la Serpiente, acuñará monedas especiales en oro, plata y níquel.
A pesar de este despliegue navideño, sólo se confiesa cristiana el 15 por ciento de la población (unas 350.000 personas) frente a un millón de budistas, 371.000 musulmanes, 212.000 taoístas y 100.000 hinduistas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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