Mostrar una imagen positiva de Colombia es una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos de ese país, y es por eso que quizás poco a poco hay una mayor incursión en el mundo de las artes y las letras. El colombiano Eduardo Bechara es uno de ellos. Aunque desde su niñez este joven abogado se sentía atraído por la literatura e incluso, había escrito poemas, no fue hasta que presentó su trabajo de grado "El Salto", cuando incursionó en este arte.
Este trabajo, que se constituye en una novela jurídica que narra a través de un delito pasional, el procedimiento penal ordinario en Colombia y sus vicisitudes. No obstante, este trabajo no ha sido publicado al ser una novela de 600 páginas y según su escritor, una versión contemporánea de "Crimen y Castigo". Entonces, las casas editoriales le decían que siendo un escritor inédito, no podía salir a la luz con una novela tan ambiciosa.
Ante esta situación, Bechara se preparó aún más. Dentro de su carrera de Derecho siempre le ha interesado el lado humano de la gente y por ello tomó varios cursos de psicología para entender un poco más el comportamiento humano.
Pero también tomó cursos de literatura, mezclando así sus conocimientos y reflejándolos en sus novelas. "Me importa mucho el ser humano y sus manifestaciones sobre el mundo, sus reacciones ante distintas situaciones, y más que el estudio de los delitos, me preguntaba que había en la mente de quienes los cometen".
Y una vez preparado, retomó su camino con "La Novia del Torero", novela que aborda el aspecto psicológico, pero esta vez no del delincuente, sino de la víctima. En esta interesante historia, el personaje central, Camila Henao, es víctima de una violación sexual. El conflicto inicia cuando la bella joven, caminando por una de las calles bogotanas, se encuentra años después con el violador.
Este encuentro suscita en ella una reacción psicológica muy fuerte. Camila vuelve a vivir los fantasmas y recuerdos traumáticos que le envolvían luego del incidente, que no ha superado por completo. A través de la novela, y a manera curativa, se busca ella misma para dejar atrás sus conflictos. De acuerdo con este joven de 29 años, la novela se mete en la interioridad del personaje, desde el punto de vista psicológico, laboral y sexual.
Bechara cuenta que "La Novia del Torero" no es producto de una inspiración inmediata, sino progresiva. Quería hacer una novela con estas características y la fui armando en la mente. Todo empezó cuando conoció a una mujer muy bella, novia de un torero.
"Me quedó sonando en la cabeza. Ella podía ser el comienzo de mi libro, tomar su persona y hacerle una historia ficticia de tema psicoanalítico y psicológico". Y así fue. En cuanto a su estilo, "La Novia del Torero" se presenta en prosa poética, y es que su gusto por la poesía influyó notoriamente. Pero Bechara utiliza además muchas metáforas y anáforas, así como también el "flashback" o retrocesos para narrar episodios anteriores.
Por su parte, el torero se constituye en un personaje ausente, empleado para matizar y describir la personalidad de la protagonista. Cabe destacar que para este talentoso joven, es tanta su pasión al escribir que genera historias y las hilvana de una manera rápida, adecuada y espontánea.
Mientras tanto, la directora de la Oficina del Casco Antiguo, Vanessa Spadafora, precisó que el próximo miércoles se desarrollará una reunión de seguridad para determinar qué se hará con éstas personas.
Resaltó que aquellos que no fueron censados anteriormente deberán buscar sus viviendas por sus medios, a partir de la próxima semana. Explicó que una vez sea desalojado el viejo inmueble, éste será entregado nuevamente a su propietario quien tendrá la decisión de qué hacer con el caserón.
Es importante mencionar que en el año 2000 en este vetusto inmueble se cometieron varios homicidios, por lo que vecinos del caserón temían pasan cerca del inmueble por temor a ser asaltados o asesinados.
No faltó quien señalara que los "piedreros" y delincuentes eran los verdaderos dueños de la "Casa Grande", pues quien quería un cuarto debía "hablar con ellos".
En 1972 la pensión García fue albergue de los damnificados de un incendio ocurrido entre las calles 26 y 27 en El Chorrillo. A partir de esos años, la Pensión García ha sido el hogar de muchos que se quedan sin techo y por ende su deterioro aumentó, convirtiéndose hoy día en el paupérrimo inmueble que todos conocemos.
Al parecer finalmente se la ha puesto punto final a un inmueble que en sus mejores años engalanó el lugar donde se encuentra y que en la actualidad es cueva de alimañas, refugio de necesitados y guarida de malhechores.