Variedades

La nueva cara de la realeza

La imagen dura y recta de la realeza inglesa ha sido dañada por sus miembros más jóvenes.


Hace algunos años, la familia real inglesa se mostraba recta, sin problemas terrenales y siempre se presentaban sobrios y correctos en toda ocasión. Ahora, la situación es distinta, por ello las generaciones más antiguas de los Windsor están consternadas por el comportamiento de los miembros más jóvenes.

Los tiempos han cambiado y la nueva generación de principitos llegó para “normalizar” los parámetros reales. La variación, que en un principio fue iniciada por la princesa Diana, ahora es el nuevo motivo conductor de la generación de monarcas posmodernos.

 

Muestra de ello es que hoy, los príncipes y princesas no tienen ningún tipo de pudor al momento de mostrarse con ropa menos elegante y más casual, hacer públicos sus romances o salir de rumba todas las noches.

Los más escandalosos.
Han sido diversas las situaciones bochornosas en las que se ha visto involucrada la familia real. El primer escándalo fue el que protagonizó el príncipe Harry, sin duda uno de los mayores exponentes del movimiento de liberación real.

 

En su temprana adolescencia, el hijo menor del príncipe Carlos fue sorprendido fumando marihuana en uno de los tantos palacios de su padre.

Después del incidente, los problemas no tardaron en llegar. Rumores de infidelidades, abuso del alcohol, vida descontrolada y falta de compromiso son algunos de los titulares más frecuentes de los diarios ingleses.

 

Hasta hace poco tiempo, el Príncipe William se mostraba como el más recatado y conservador de los jóvenes monarcas. Sin embargo, la rebeldía invadió su cuerpo y no le importó perder la imagen de chico correcto y heredero al trono.

Mientras que toda la ciundadanía se enamoraba de su novia, ahora prometida Kate Middleton, él se divertía con otras chicas en clubes nocturnos y titubeaba a la hora de formalizar y sentar cabeza. Así y, en un intento de evitar que su imagen se parezca a la de su padre, el chico volvió con su novia pero no dejó de lado las controvertidas fiestas.

Por su parte, la princesa Beatriz, primogénita del Duque de York y la plebeya Sarah Ferguson, tampoco se queda atrás. Un poco celosa por la exposición que tenían sus primos, los que más posibilidades tienen de heredar la corona, Beatriz decidió abrir su vida a la prensa.

 

De pronto, la princesita se mostró excéntrica, comprando lujosas residencias y viajando por todo el mundo. Eso sí, también mostró más de lo que debería (al menos en términos protocolares) cuando hizo público su desinterés por el estricto comportamiento real a bordo de una moto acuática.

Pero, aunque muchas personas digan que la nueva generación de monarcas está perdida, otros consideran que finalmente la realeza logró adaptarse a los tiempos modernos.


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461774
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América