La obesidad daña la salud pero también la economía panameña, es un enemigo silencioso que trae consigo múltiples problemas como: enfermedades del corazón, presión alta, diabetes, problemas respiratorios, dislipidemias (elevación de los niveles de colesterol triglicéridos HDL y LDL en sangre), dificultades osteoarticulares (dolores óseos y musculares), hasta ciertos tipos de cáncer se han visto relacionados al elevado porcentaje (%) de grasa corporal.
Los empleados obesos por lo general tienen algún tipo de problema psicológico que desencadena su problema, son más lentos para desplazarse, les cuesta conseguir ropa apropiada para vestir, están más propensos a sufrir algunas de las enfermedades arriba descritas y muchas veces se mantienen alejados del público por temor a ser burlados.
Muchos países se han dado cuenta de ésta realidad ya que las empresas invierten cada día más dinero para los tratamientos médicos o por la pérdida de productividad de sus empleados obesos según un informe de la asociación nacional de la salud, el número de estadounidenses con sobrepeso pasó del 46% en 1970 al 54% en 1998. En total, en 1998, 97 millones de Estadounidenses fueron catalogados como obesos.
Todo repercute en la economía, según un informe de la Universidad de Virginia, las compañías estadounidenses en 1995 gastaron 100 millones de dólares en los tratamientos médicos de sus empleados obesos. Por el mismo motivo, perdieron 40 millones de dólares en productividad. Las causas principales siguen siendo los problemas crónicos del estilo de vida estadounidense.
Panamá no se escapa de toda esta realidad, estamos ante un hecho claramente epidémico. Las cifras en nuestro país todavía no se conocen, pues no consideramos a la obesidad como enfermedad. Algunas asociaciones como la APPTO Asociación para la Prevención y Tratamiento de la Obesidad, ha venido trabajando fuertemente para tratar de concientizar a la población en cuanto a los malos hábitos de alimentación y estilos de vida poco saludable. Traemos en comparación a la sociedad americana dada su similitud cada día mayor con la nuestra.
Los panameños tenemos nuestro propio Folklore en cuanto a comidas se refiere, especialmente las frituras. A esto tenemos que agregar los malos hábitos que copiamos de otros, como la comida chatarra, la comida apetitosa y fácil de cocinar, los ayunos prolongados y las cenas cuantiosas. Se trata de quitarle cada vez menos tiempo al trabajo. Todos trabajamos en un escritorio, consumiendo cada vez menos energía y comiendo cada vez más.
Entre las posibles soluciones al problema sólo queda elegir. Existen desde programas educativos masivos, programas de gimnasia para compañías, programas completos que brindan los centros de obesidad a nivel médico, éstos incluyen: plan nutricional hipocalórico, terapia conductual, ejercicio físico, y estética, hasta incentivos a fin de año para aquellos empleados quienes logren adelgazar y mantener su peso.
Para el nuevo milenio tratemos no ser sordos ante esta realidad.