Variedades

La obra que todo adulto debe ver


Iniciamos este artículo recomendando una obra teatral que ningún adulto debe perderse, lo cual estamos seguros quedará impactado por el tema que aborda como lo es la responsabilidad de llevar una adecuada vida sexual y social.
Se trata del montaje que presenta en su sala ABA Producciones Artísticas y que lleva por título "Sexo con criterio formado" (su original es "Cadena y Condena") del colonense Luis Williams, quien hace gala de sus conocimientos en materia psicopedagógicas para enseñarnos de una manera sencilla y efectiva el grave problema del SIDA.
Desde que el año pasado, la productora de este montaje observó la obra en un Festival de Teatro Estudiantil, quedó prendada de la pieza y decidió llevarla a escena con actores profesionales.
Es que definitivamente la obra vale el esfuerzo, para que no se quedara encajonada en un auditorio escolar. Tratar un tema del cual mucho se ha hablado, pero que sinceramente hay un temor espantoso cuando se está cerca del dolor y de la tragedia, no es tarea fácil. Más aún cuando asumamos conciencia de que podemos infectarnos con el VIH si no nos protegemos, es una realidad pavorosa.
Y eso es precisamente lo que nos muestra ABA Producciones en este último trabajo, alertarnos sobre este problema, desmenuzarnos poco a poco una serie de información vital para el individuo que está expuesto en el mundo que lo rodea, y sobre todo, darnos solución y enfrentar la vida como se nos presenta.
Todo ello se engloba en el libreto que el dramaturgo Williams ofrece y que hábilmente utiliza la referida agrupación teatral para darla a conocer a la audiencia, con un lenguaje práctico y sobrio, pero al mismo tiempo lacerante e impresionante, sin olvidar ese toque ameno que siempre ha caracterizado a ABA.
"Sexo con criterio formado" nos habla de infidelidad, ingenuidad y avaricia; pero al mismo tiempo de dolor, comprensión y esfuerzo. De que no importa a que clase social, religión y sexo pertenezcamos porque nadie está exento de la muerte. Es una obra que trata sobre el significado del don celestial más preciado como lo es la vida, la cual se puede escapar en cuestión de segundo, sino sabemos obrar responsablemente, valorar en toda su medida lo que tenemos y de seguir hacia adelante --tal vez con resignación, pero con decoro-lo que el paso del tiempo es capaz de hacer por cada ser viviente.
Esta pieza lo hará erizarse una vez culmine la intrincada trama que se desarrolla en escena, que aparte de ser un buen llamado a la conciencia, representa un ejercicio para descifrar el acertijo que se ofrece y que desemboca en un final triste, pero al mismo tiempo real.
Baby Torrijos, directora de esta obra, también hace gala de sus conocimientos adquiridos de años en su incuestionable trayectoria artística y nos presenta un trabajo digno de elogiar, y que nos atreveríamos a decir, uno de los mejores que hemos observado de su cosecha.
Esta maestra de la actuación y dirección saca provecho del guión, así mismo de cada uno de los integrantes del elenco, como del espacio escénico y de sus características inclinaciones por la música y el baile, para imprimir dinamismo, coherencia y brillantez a la trama.
Tal vez puedo coincidir un tanto con un colega y amigo de teatro en que algunos actores tienen que cuidar un poco el cambio interpretativo de comedia a drama, para no caer en el melodrama telenovelesco. Es decir, ser más mesurados, comedidos y menos explosivos.
Pero es un pequeño detalle que cada quien tiene que resolver por sí solo. No obstante, a nivel general cada actor expone lo mejor de sí y en ese sentido una de las mejores interpretaciones sería la de Sandy Correa, seguida por Erika Obaldía y luego Edwin Avila, nuevos en este ámbito teatral y con mucho más por aportar en futuros trabajos escénicos.
Asimismo, se encuentra Manuel Paz y Rafael Salvatierra, quienes también hacen sus aportaciones en su momento, pero igualmente con mucha madera para la actuación.
Bueno y que decir de Ceila González, Ramón Serrano, Rodrigo Farrugia, Stella Lauri, Jonathan Prosper y Anina Horta, quienes llevan unos años de avance en la profesión y que innumerables trabajos actorales ya lo hacen conocedores del terreno. De este equipo sólo tengo que recomendarle a Anina el mayor de los cuidados de no dejar caer el personaje.
Por otra parte, el manejo de luces se convirtió en lo personal en algo desesperante, especialmente en el primer acto, ya que los actores quedan a oscuras.
Pero esto es una consideración muy particulares, no obstante, no es motivo suficiente para aplaudir y reconocer la obra que ofrece ABA Producciones Artísticas y que todo aquel que vaya a observarla quedará sencillamente impresionado.


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93152
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América