Lo que más difícil le resulta al escribir (iniciar, concluir, elegir el título, etc.), Marisín Villalaz de Arias nos dice que para ella lo más difícil es iniciar una obra, pero una vez que empieza le resulta fácil continuar escribiendo. "El problema es sentarme frente a la computadora cada vez que inicio el trabajo. Luego se me dificulta el título. No es mi fuerte ni en los libros ni en las columnas. Pero, al final, me viene algo bonito a la mente y busco ayuda en amistades más experimentadas".
¿La página en blanco: la motiva, asusta, pone a reflexionar, ejerce un magnetismo especial en usted.?
"La página en blanco me asusta y me deprime porque significa que no tengo motivación ni pensamiento que plasmar en ese papel. Cuando tengo la página escrita soy feliz porque he logrado pensar, que es lo que más me gusta; y ordenar esos pensamientos".
Con los planteamientos de Monforte coincide el director de Desarrollo Urbano, José Batista, quien señala que en Panamá se han instalado nomenclaturas que no han funcionado por la falta de divulgación y desorganización.
Para Batista, el sistema adecuado para utilizar es el del Colombia, que también es utilizado en algunas ciudades de Estados Unidos, ya que está basado en coordenadas.
Según Batista, la nomenclatura puede tener nombres porque es una forma de reconocer las personas, pero también debe tener un trazado en base a números, porque esa es la forma de dar una continuidad a las calles.
En la ciudad se han realizado tres intentos de nomenclatura y ninguno se ha terminado. El primero fue en la década de los 50, pero no rindió frutos, mientras que en 1970 se realizaron otros esfuerzos por parte del ingeniero y ex concejal Hipólito González, en donde se acordó establecer a las avenidas centrales con un sólo nombre: Central- España y las avenidas localizadas hacia el mar iba a estar numerada como primer, segundo tercera cuarta sur y las que fueran hacia la zona del Canal primera segunda tercera, norte.