A través de los siglos, se ha podido comprobar que los ejercicios, baños y gimnasias bajo el agua, a lo que le llamamos "hidroterapia", logra excelentes resultados para la salud física y mental.
El agua ofrece la oportunidad de ejecutar movimientos en un medio, que no solo proporciona flotabilidad en el cuerpo y a los miembros, sino que también facilita la movilización y la reeducación muscular, de tal manera que, con poco esfuerzo al desplazarse y ejercitarse los músculos, aumentan la fuerza muscular.
También se ha demostrado que el espasmo o contractura muscular son disminuídos por la acción del agua y sobre todo, algo muy importante es que después de la piscina, los estados de relajación son evidentes, tanto física como síquicamente.
Pero, no sólo el agua de la piscina, de la playa o de los ríos obran maravillas en los estados anímicos y una sensación de bienestar general en las personas, sino que el agua también tiene efectos terapéuticos y de curación en pacientes que están en programas de rehabilitación física, tal es el caso de los niños, niñas, jóvenes y adultos que sufren de algún problema de discapacidad.
Los romanos crearon años especiales con el uso de manantiales calientes naturales y que hoy, algunos continúan con fines terapéuticos. Por lo tanto, la cura balnearia, ha estado en la vanguardia en el tratamiento de las enfermedades reumáticas y del aparato locomotor.
En el Centro de Rehabilitación para Impedidos, C.R.L., uno de los tratamientos más exitosos es el uso de la piscina terapéutica o subacuática, que nace como parte integral del programa de rehabilitación.
La licenciada Brenilda Jayo de Guerrero, Terapeuta Física de este centro especializado, nos explica la importancia de la piscina terapéutica, los casos más comunes que se atienden en ella y los logros más significativos que se espera a través de los ejercicios bajo el agua.
Según la Licda. Guerrero, la experiencia adquirida durante muchísimos años, ha podido comprobar que la hidrogimnasia es de gran terapéutico para algunos padecimientos, ya que nos permite conseguir con mayor facilidad movimientos voluntarios, gracias a la ausencia de gravedad, movimientos éstos que no serían posible fuera de ella.
Otro de los beneficios de la gimnasia en la piscina terapéutica es la de elevar la moral y la autoestima del paciente, al poder este compartir con personas de similares padecimientos.
Es necesario recalcar, enfatiza la licenciada Guerrero, que éste tipo de piscina no son para enseñar natación y que son los profesionales de Fisioterapia los indicados para efectuar dichos tratamientos, con ayuda de un auxiliar y en muchas ocasiones con la participación de uno de los padres.
La presión hidrostática, la fuerza del empuje y la resistencia que ofrece el agua al movimiento, son valiosos factores que ofrece el agua para favorecer el mejoramiento de la condición física de muchos pacientes, con padecimientos, tales como poliomielitis en período sub-agudo o crónico, algunos tipos de parálisis cerebral infantil, hemiplejías, artritis reumatoidea, polineuritis, efectos posturales corregibles, secuelas de quemaduras, amputaciones, etc.
Manifiesta la licenciada Brenilda de Guerrero, que son tantos los beneficios en los baños en la piscina, que hay niños con dificultades para caminar y que logran, dada la seguridad en sí mismos que produce el agua, caminar dentro del agua, ya que la presión que ejerce el agua sobre el organismo, permite mantener el equilibrio.
Los movimientos bajo el agua facilitan los ejercicios de relajación, lo que produce que posterior a los baños en la piscina, los pacientes se muestran como eufóricos debido al sentimiento de seguridad y de bienestar que han experimentado dentro de la misma y aunado a esto, las posibilidades de recuperación funcional.