En honor a Panamá los artistas cotribuyen con su talento para festejar a la Patria en este mes y lo hacen a través de un medio que cautiva, apela e insta como lo es su trabajo artístico.
Es por esto, que en la Casa Cultural Huellas está en exhibición hasta el 18 de noviembre, una muestra de seis artistas que con instalaciones y piezas individuales muestra su visión en relación al pasado, presente y futuro de Panamá.
Esta actividad llamada ¡Oh patria tan pequeña...! toma prestado su nombre de los gloriosos versos de Ricardo Miró, adaptando cada obra a las distintas interpretaciones que tienen los creativos de Panamá.
Para algunos, Panamá es diversidad étnica y cultural, para otros, Panamá es naturaleza; mientras que para otros Panamá son recuerdos, vida y muerte. Todo parte de la realidad y es la visión de sus creadores que hoy compartimos.
Naturaleza sobre vidrio.
Hermosa y cuarteda está la obra Oro por espejos de la artista Corina Rodríguez quien montó un collage sobre un vitral. En éste, un paisaje luminoso de árboles sobre un fondo amarillo, denotan la riqueza de la naturaleza, mientras a su derecha otro árbol yace entristecido, gris y sobrepuesto sobre una metrópoli que crece descontroladamente hacia el cielo y hacia esa dirección las ramas del árbol se alzan secas, en llamado de protesta, por haber perdido su luminosidad.
Rodríguez, con su obra, se sumerge en las temáticas ecológicas inspiradas por las grandes inversiones que se están haciendo en el Panamá de hoy, como la construcción y la minería y que muchas veces atentan contra el ambiente, nos comentó.
Otros artistas, en tanto, tuvieron una visión de un Panamá participativo y para hacer vivir este concepto a los espectadores hay una marioneta.
Adentrándose en otra piel.
Josiane Borneo es brasileña de nacimiento pero panameña de corazón, en esta ocasión nos trae una obra muy interesante. Es una instalación donde la gente tiene libertad para intervenirla.
Se trata de un vestido que todos pueden vestir. Cuelga de unos hilos atado al techo. Se va amoldando a quien lo viste, a medida que se halan las cuerdas.
La idea es "entrar" en la piel ajena y aceptar "al otro" tal como es. Es decir, es una invitación a la tolerancia, empatía, solidaridad. A comprender a los demás. A aceptarlos tal como son, con sus diferencias, sus virtudes y defectos.
Otros artistas añoran, en tanto, ciertos pensamientos que ya son parte de nuestra historia.
Oda a la patria.
Roberto Fajardo muestra la poesía "Patria", del poeta de la nacionalidad, el panameño Ricardo Miró en ocho idiomas, menos en español.
En el medio de los cuadros hay un celular. De pronto suena, "es la Patria que llama", nos dice él. Pero, explica que nadie puede responderle porque todos hablan idiomas distintos al de ella.
El artista insta al viandante a reflexionar respecto de que no hay un número común de identidad del panameño, porque este es un país multicultural y en esa heterogeneidad es, precisamente que estriba nuestra riqueza y singularidad. Pero, agrega que, lastimosamente, aún no tenemos nada compartido.
Otras propuestas, en cambio, hablan de compartir pero con el pasado.
Raíces de dolor.
En la propuesta del chiricano Ricardo Sánchez hay una invitación implícita a compenetrarse con su entorno, a conocerse y reconocerse, mantener vivas sus raíces e historia reciente, "porque tenemos 20 años de estar olvidando lo que pasó" y hay que superar ese nivel de inconsciencia.
Este mensaje fue reafirmado con la instalación del artista invitado, el chiricano Manuel Montilla, en el que llama al recuerdo de aquellos que la patria vio y se han ido.
Todos estos artistas, al final, hacen un llamado, en este mes de la patria a la memoria del observador para que no se quede impávido, sino que camine sobre sus pasos. Los invita a repensar su ayer, su hoy y su mañana y de esta manera cambiar positivamente su futuro.