La princesa Ana de Inglaterra asegura que detesta el culto de los famosos y la invasión de la privacidad. Durante su 60 cumpleaños, la BBC le dedica una larga entrevista a la hermana menor de la reina Isabel en la que cuenta que: “La actitud (actual) hacia la vida de la gente es sorprendente”.
El culto de los famosos “no es nada que beneficie a la vida de nadie y puede de paso ser fuente de problemas”, afirma Ana, que tiene en su país el título de “Princesa Real”.
Si se atiende al número de sus compromisos públicos -600 al año-, señala el Daily Telegraph, Ana es el miembro más trabajador de la familia Windsor.
Su pequeña oficina particular, en el palacio de Buckingham, que se financia con los fondos privados de su madre, la reina Isabel I, tiene fama de eficiencia y, por ejemplo, ya ha presentado todos los detalles de sus compromisos oficiales hasta el último día de enero del próximo año.
Su biógrafo, Brian Hoey, explica que aunque con los años se ha vuelto algo más accesible, puede resultar todavía algo arisca. (...) No es fácil acercarse a ella. Hay poca gente en la que confía”.