La mirada angelical y arrolladora sonrisa hacen de Anne Hathaway el prototipo de mujer perfecta. No se parece a nadie, como dicen por allí; cuando nació se rompió el molde, pero ese es el secreto de una chica que pese a no ser la más bella del mundo, usa de todo lo que está a su alcance para imponer moda, estilo propio y cierta clase del glamur que ya se había perdido en chicas de su edad.
Este talento que Disney descubrió en el 2001 con "Diario de una princesa", con los años se fue esculpiendo hasta convertirse en una fina joya del cine y la alta costura. Desde su consagrada aparición en "El diablo se viste de Prada", Hathaway fue tomada como la musa perfecta de marcas como: Versace, Bvlgari y recientemente de la última fragancia de Lâncome, "Magnifique".
Sin duda su sencillez y atrevimiento por cambiar de la noche a la mañana sin miedo a la crítica, la han colocado en las listas de los 50 más bellos y de la mujer más glamorosa del 2008. En tan sólo un año, Anne pasó de usar un traje blanco de moño (Oscar 2007) con el que parecía una más del montón, a la sensual actriz que cautivó Roma vestida de Valentino y Madrid con Marchesa.
Pero ninguna estrella puede convertirse en princesa del cine sin un buen ayudante. Hathaway le agradece todo este reluciente brillo a la famosa estilista Rachel Zoe, quien ha asesorado a muchas celebridades en Hollywood. Ahora la actriz se puede poner desde un jeans con chaqueta, hasta un precioso tutu y todo le irá como anillo al dedo.