Ni la corona hace a la Reina, ni tampoco el árbol genealógico, una esmerada formación regia o los vaporosos vestidos de gala. Una soberana de sangre azul, que el color es lo de menos, nace con el sentimiento de entrega y servicio a sus conciudadanos, así como la firme voluntad de ser una espléndida embajadora de su reino, grabados en los genes. Doña Sofía tiene genoma regio y lo corrobora en cada una de sus apariciones públicas, de sus causas humanitarias y de sus viajes oficiales, como ha hecho también en su visita oficial a Damasco con motivo de los actos de clausura de su año como capital cultural árabe.
La Reina Sofía sólo estuvo dos días en la ciudad, pero asistió a varios compromisos. Acompañada de la Primera Dama de Siria, fue a la ?"pera de la capital al espectáculo de ballet flamenco Carmen de la compañía de Antonio Gades, uno de los principales espectáculos del XIV Festival Internacional de Teatro de Damasco, que forma parte de los actos de clausura del ciclo de Damasco como Capital Árabe de la Cultura en 2008.