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La Salud


El informe sobre La Salud en Las Américas revela que, en términos generales, la situación de la salud ha mejorado en la última década. Las estadísticas demuestran un incremento significativo en el alcance del abastecimiento de agua potable, una disminución de la mortalidad infantil y un incremento de la expectativa de vida, entre otros indicadores.
Incuestionablemente, estas cifras son muy halagadoras y permiten reafirmar el éxito de los esfuerzos que se han hecho para prevenir y combatir las enfermedades y dotar de importantes servicios sociales básicos a las poblaciones del continente americano.
Si estas tendencias se mantienen a largo plazo, se habrá dado un paso importante hacia el mejoramiento de aspectos que han constituido una preocupación constante de las instituciones involucradas en los problemas de la salud en las Américas. No obstante, la proyección de estas tendencias debe necesariamente relacionarse con las proyecciones que se hagan en materia de desarrollo económico y, muy especialmente, en materia de la situación de los recursos naturales y el medio ambiente. Si por una parte los indicadores de salud muestran tendencias positivas, por otra parte los indicadores ambientales han venido mostrando una persistente tendencia negativa.
Partiendo de la definición de salud como "aquella situación deseable de bienestar físico, mental y social", la cual nos sugiere mirar más allá de las estadísticas que actualmente utilizamos, podremos comprender la necesidad de vincular la salud humana con los aspectos de desarrollo económico, y ambientales. El bienestar social, como elemento fundamental de la salud humana, está influido por políticas y acciones de desarrollo que con frecuencia no toman en cuenta las consideraciones ambientales. Estas acciones de desarrollo están limitadas por la capacidad de la base de recursos naturales para aceptarlas o rechazarlas en eI curso de un período limitado de tiempo.
En este contexto, la forma como intervenimos nuestros recursos y el medio ambiente condiciona el bienestar social y la salud física y mental de los individuos de una sociedad, y por ello, debe tomarse en cuenta de manera amplia en el desarrollo de programas efectivos de salud, particularmente porque la mayoría de los problemas ambientales tendrán sus mayores efectos a largo plazo. Para los sistemas nacionales de salud, ello significa que habrán de interactuar con las instancias de planificación y desarrollo de políticas y desempeñar un rol primordial en la formulación e implementación de todos los programas de desarrollo económico. Este rol será tanto más relevante cuanto más conciencia se tenga, en el plano nacional, de la necesidad de cambiar las relaciones entre el hombre y la naturaleza, que son las verdaderas condicionantes de la salud humana. Y en el plano internacional, ello significa que habrá necesidad de conciliar las agendas de los organismos que atienden los aspectos de salud con aquellos que tienen que ver con el desarrollo, la población, la agricultura, la alimentación, la tecnología y el medio ambiente.
Desde esta perspectiva, creo que necesitamos convencernos, como lo ha estado haciendo el Ministerio de Salud, de la necesidad de cambiar el enfoque que limita las acciones en materia de salud a la prevención y control de enfermedades, por uno que tome en cuenta las interacciones deseables entre el mundo natural y el mundo social, y entre este último y las políticas de desarrollo económico. La concentración en la atención de problemas técnicos (abastecimiento de agua potable, disposición de excretas y desechos sólidos, etc.) puede ayudarnos a presentar buenas estadísticas en el corto plazo, pero se requiere algo más para construir el marco de una estrategia integral que garantice el bienestar a largo plazo y la calidad de vida de la sociedad en su conjunto, aspectos ambos que normalmente no están incorporados dentro de los indicadores que conforman las estadísticas actuales sobre la salud.


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56413
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América