D esde los 25 años de edad, Patricio Sturlese se dedica, a través de sus libros, a reforzar la existencia de Dios sobre las ideas científicas, que se imponen y redundan en los pensamientos de las personas, sobre todo en estos últimos tiempos.
En su primera visita a Panamá, en el año 2007, promovió su libro: "El inquisidor", primera novela de su autoría que, por su éxito en ventas y por el tema abordado, le ha servido como carta de presentación para su segunda obra: "La sexta vía", la cual es a su consideración la segunda parte o la continuación y pretende envolver al lector en un ambiente de misterio y suspenso.
En esta segunda visita a Panamá, trajo consigo "La sexta vía". La obra está escrita en tercera persona, a diferencia de El inquisidor que está en primera persona, y se remonta al siglo XVI haciendo uso del castellano antiguo.
La novela nace tras descubrir la estatua en Roma de Giordano Bruno, dominico italiano acusado de la herejía llamada panteísta, y "mientras me dedicaba a la jardinería, con tiempo para pensar, me dediqué a llenar huecos, y leí La última confesión, de Bruno, un libro muy lindo''.
Lo curioso es que si no hubiera perdido el trabajo de jardinería, jamás hubiera sacado la novela a la luz pública. Y gracias a las ganancias obtenidas de las ventas, pudo casarse con Gabriela de Sturlese y espera un bebé.
''Soy cristiano católico. Voy a confesar y a comulgar'', afirmó y añadió que: “La novela El inquisidor no propone un escándalo ni una estrategia comercial. No cambió la teología. Ni siquiera sabía lo que era una editorial''.
Al final de “La sexta vía”, agradece, entre tanta gente, a Umberto Eco, inventor del género, al escribir “El nombre de la rosa”.