Otra muy buena noticia de año que recién comienza en materia de cine. Un filme rodado en Nueva York, con el espíritu de las cintas europeas tan ausentes de los cines de América. No por nada, es una coproducción entre EE.UU. y Francia.
La debutante directora norteamericana, pero de origen iraní Massy Tadjedin, logró llevar adelante una historia llena de sutilezas donde existe un mayor compromiso, más por lo que se sugiere que por lo que se muestra.

La trama, como el elegante título en inglés indica, se centra en “la última noche”. Una pareja joven de burgueses en Nueva York participan de una fiesta. Joanna (Keira Knightley, conocida por “Piratas del Caribe”) y Michael (Sam Worthington, de “Avatar”) son un flamante matrimonio.
En esa fiesta, Joanna ve como una nueva compañera de trabajo de Michael, Laura (la siempre encantadora Eva Mendes) seduce a su marido. No sabiendo muy bien cómo reaccionar, Joanna de regreso a la casa que comparten, cela a Michael antes de que parta a Filadelfia, donde compartirá reuniones de trabajo con la mismísima Laura.

Esa misma mañana, Joanna se cruzará en la calle con un antiguo novio europeo Alex (Guillaume Canet, un excelente actor y director francés).
Así las cosas, en una sola y larga noche, el matrimonio en diversas ciudades, junto a la compañía de sus compañeros y amigos, pondrá en cuestión el amor, la fidelidad y los vínculos. La directora, acierta al llenar de sutilezas los espacios, los diálogos, y termina cuestionando qué ocurre cuando las tentaciones circunstanciales mueven la estantería de las elecciones amorosas.
Un actor –que también es director– y estaba un poco olvidado, es Griffin Dunne (protagonista de la recordada y tragicómica película de los 80 de Martin Scorsese “Después de Horas”) que oficia de amigo de Alex y comparte una cena junto a él y a Joanna. Los diálogos de ese encuentro y el clima relajado del ambiente cultural neoyorquino (tan poco preocupado por lo económico, en sus lofts y casas modernas) será lo más picante de la película.
Puede ser que algún espectador encuentre a la cinta, demasiado calculada y hasta fría. O que sienta fallas en la actuación de Sam Worthington, tan poco expresivo, ideal para actuaciones en “Avatar” o en “Terminator-La Salvación”, pero no en esta clase de películas intimistas.
A su vez, la mirada femenina de la directora puede haber terciado en la resolución de la trama, más indulgente con las mujeres, que con los varones. Sin embargo, en su conjunto y en el interesante y muy jugado final, Massy Tadjedin, se adivina como una directora para tener muy en cuenta.
Habla la directora.
Los personajes de mi película son seres humanos, con sus fallas y debilidades, con todo lo que los hace conmovedores y también desagradables”, declaró la directora Massy Tadjedin.
“Por una parte está la infidelidad física y por otra, está la infidelidad emocional. ¿Cuál es más seria? No lo sé. Sin embargo, lo que no estaba esperando es que este tema fuera la causa de tanta discusión. Ya sea entre el equipo de grabación o los actores, todos tenían un punto de vista sobre esto. Unos perdonaban más un aspecto que otro, pero todos tenían una opinión”, dijo.
Además declaró que: “En un principio, yo quería que la historia, estas 36 horas en que la acción se lleva a cabo, se presentara de una manera llena de suspenso. Yo no quería que la gente pudiera adivinar qué iba a pasar, quería que fuese en la vida real”, finalizó.
Muerte súbita.
“Laura es una mujer muy sola, que se ha cerrado, no del mundo, sino de los hombres”, declaró Eva Mendes. “Perdió repentinamente al hombre que amaba (murió súbitamente) y aún está profundamente triste por eso”, expresó.
La directora agregó: “El personaje de Eva es vulnerable. No es una depredadora, ni una “femme fatale”, es solo una joven que tiene la mala suerte de enamorarse de un hombre que no está disponible”, narra.