El ruido se habitual en la sociedad moderna, pero la mayoría de los estudios sobre los efectos fisiológicos de los sonidos inarticulados y confusos han encontrado relaciones entre los entornos ruidosos y distintos problemas de salud física y mental.
Las últimas investigaciones informan de que el impacto de la contaminación acústica en la salud va más allá de la pérdida de la audición. Los sonidos excesivos y discordantes provocan estrés, elevan la presión sanguínea y dificulta el aprendizaje, entre otros desórdenes.
Hay evidencias de que la contaminación acústica puede causar distintos trastornos, sobre todo hipertensión, sin que haya indicios de una pérdida de la audición inducida. La mayoría de los especialistas afirman que ya existe suficiente evidencia de que la exposición crónica al ruido estridente puede ser nocivo para la salud, especialmente para el corazón.
Se calcula que la exposición continua a un ruido excesivo puede aumentar el riesgo de padecer hipertensión y otros desórdenes cardiovasculares alrededor de un 10 por ciento.
El ruido también ha sido relacionado con un menor rendimiento escolar, así como un aumento de la irritabilidad, la agresividad, la fatiga y la disminución de la concentración.
Diversas investigaciones han relacionado los ambientes ruidosos con una menor productividad en una determinada tarea, y se han encontrado conexiones con las perturbaciones en el sueño, la fatiga crónica y las alteraciones en el feto.
La molestias que nos pueden causar un sonido depende desde el tipo y el volumen, hasta de cuestiones más subjetivas como su propósito: no se percibe igual el sonido de una máquina que funciona a beneficio nuestro, que el de otra cuyos propósitos nos son totalmente ajenos y desconocidos. En algunos casos no es el volumen del sonido, sino su frecuencia lo que actúa como agente que produce estrés, por ejemplo los ordenadores.
Pero estar social y culturalmente acostumbrado al ruido no significa que haya que resignarse a ser una víctima pasiva. De las opiniones de los expertos y de los últimos estudios médicos se puede extraer una serie normas para protegernos de ese estridente saboteador de la salud.
Un estudio reciente efectuado con estudiantes de instituto de E.U., demostró que los que empleaban ordenadores que emitían un sonido de alta frecuencia - por ejemplo los que se utilizan en las oficinas y los hogares- trabajaban más rápido, pero con una mayor propensión a cometer errores, que aquellos que trabajaban con monitores silenciosos. Para evitar esta situación indicativa de un estrés que puede causar fatiga, nerviosismo, irritación y dolores de cabeza persistentes, los expertos recomiendan utilizar tapones de oídos diseñados para reducir los sonidos de alta frecuencia y efectuar pausas periódicas en el trabajo para mantenerse fuera del campo de acción de la señal acústica del ordenador.
Existen infinidad de sonidos que no pueden silenciarse, desde el estruendo de los aviones, los trenes y los automóviles, hasta los zumbidos de las máquinas fotocopiadoras, los teclados informáticos o los equipos de aire acondicionado. Una estrategia consiste en neutralizarlos con sonidos calmantes, reductores del estrés. Cierta música, determinados sonidos de la naturaleza y algunas voces, grabadas en cintas producidas a tal efecto, tienen un comprobado efecto relajante. Por ejemplo, los sonidos suaves y fluidos predisponen al cuerpo y la mente para que se comporten de igual manera. Cada persona tiene una percepción diferente del ruido, por lo que se debe escuchar y probar distintos sonidos "serenos" hasta dar con el adecuado.
Las últimas investigaciones sugieren que la música no sólo calma a las fieras, sino que además puede reducir la presión sanguínea y el ritmo de trabajo del corazón, así como disminuir la ansiedad, depresión, aliviar el dolor y aumentar los sentimientos de bienestar.
Uno de los sonidos más calmantes que recomiendan los expertos es el del "shakuhachi" -flauta japonesa-, pero también pueden escucharse grabaciones de instrumentos musicales más convencionales como la flauta dulce.
El susurro de las hojas, el rítmico flujo y reflujo del mar, la caída de la lluvia o cualquiera de los numerosos sonidos de la Naturaleza tienden a producir en las personas una sensación placentera consistente y duradera. En la mayoría de las casas de música se ofrece un amplio repertorio de grabaciones de "sonidos naturales", que abarcan desde tormentas, ruidos del bosque o el trinar de las aves, hasta las olas del océano. Siempre será mejor escuchar una tormenta real, pero si quiere oírla cuando no hay una sola nube en el cielo, las grabaciones son una alternativa.
Bucear entre el arrullador sonido de las aguas, deambular en medio de una nevada nocturna, efectuar una excursión a través de una solitaria arboleda o arrodillarse en una capilla iluminada por velas, son algunas de las alternativas que le permitirán escapar, al menos por unos instantes, del ruido. Cada persona puede encontrar o construirse su propio espacio de tranquilidad y sosiego en un parque, en la biblioteca del barrio o incluso en su propia casa. Puede concentrar su mente en una imagen, sonido o aroma que bloquee y deje fuera todo lo demás, mientras respira lentamente.
Repase mentalmente los electrodomésticos que producen ruido en su hogar y piense en algunas alternativas para reemplazarlos. Por ejemplo, descarte su ruidoso secador de cabello y deje que su pelo se seque de forma natural; compre el café molido, en lugar de molerlo con el molinillo eléctrico o batir con una cuchara de madera en vez de utilizar la batidora eléctrica.
Los tapones de oído ofrecen una rápida y adecuada protección contra los ruidos en muchos casos. Según los expertos, los tapones son los más indicados para protegerse de las actividades muy ruidosas, como un evento deportivo de muchos decibelios o el uso de una sierra circular para cortar metal, pero también pueden colocarse para defenderse de sonidos menos estruendosos que pueden poner los nervios de punta, como los de una aspiradora eléctrica o de un secador de pelo. Los tapones de algodón no ofrecen una protección suficiente; los de cera o de silicona son más efectivos, pero según los expertos son más recomendables los de goma espuma suave.
Los expertos recomiendan seis horas de silencio absoluto, para recuperarse de una exposición sonora molesta. Esto significa, no sólo apartarse del trabajo, las calles y los ambientes ruidosos para refugiarse en la casa -sin hacer funcionar los electrodomésticos- sino también mantener bajo el volumen de la radio, los walkman y los equipos musicales en el coche y el hogar. Y para que el sueño sea reparador es necesario dormir sin ruidos, ya que el oído nunca duerme. Aquellas personas que afirman ser capaces de dormirse con la radio encendida, el eco de la televisión o los gritos de su vecino ignoran que durante el día siguiente su rendimiento será bastante inferior, ya que su sistema nervioso no habrá conseguido relajarse.
Colocar los electrodomésticos pequeños, como los mezcladores, sobre felpudos de goma o unos cuantos trapos de cocina puede ayudar a reducir bastante el estrépito cotidiano en la casa. Los de mayor tamaño, como las lavadoras, también pueden colocarse sobre cojines de goma, para reducir sus ruidos. Además, tenga en cuenta que las cortinas de las ventanas, así como las alfombras y los muebles tienden a absorber los sonidos característicos del hogar.