Variedades

La timidez podría acorta la vida


Dos investigadoras de la Universidad de Chicago compararon ratas con miedo a los objetos nuevos (neofóbicas), con ratas que no padecían este miedo.
Las ratas neofóbicas producían una mayor cantidad de hormonas del estrés y morían antes que el resto de las ratas. Esta respuesta hormonal es casi idéntica a la encontrada en niños que son tímidos y temerosos y puede detectarse ya a los 14 meses de edad. Sin embargo, aunque las ratas neofóbicas murieron antes, no hubo diferencias en cuanto a la causa de la muerte o la patología que padecían al final de sus vidas.
Somos nosotros quienes hemos olvidado guardar un tiempo para hacer actividades que nos satisfagan o para estar con aquellas personas con quienes nos apetece estar. Más aún, existe una parcela olvidada y dejada de lado que ni echamos de menos: la de estar centrado uno consigo mismo durante un tiempo, aunque sea reducido, al día.
Diez escasos minutos son suficientes para recuperar esa parcela. Poner una cifra y que sea tan reducida puede parecer ridículo, pero al igual que programamos el resto de nuestras actividades, ¿por qué no programar ésta? El tiempo concreto que acordemos, y más aún, el hecho de hacerlo implica:
  • Tenernos en cuenta.

  • Darnos un lugar en las prioridades de nuestras acciones.

  • Pensar que somos importantes.

  • Cuidarnos al igual que cuidamos de los demás.

  • Mimar nuestra existencia.


  • Agobiarnos con todo lo que deberíamos haber hecho o nos falta por hacer.

  • Recordar nuestros malestares, tanto físicos como emocionales.

  • Dar vueltas a cualquier hecho que nos tiene preocupados.

  • Buscar soluciones para problemas que tenemos pendientes.

  • Pensar, analizar y hacer trabajar la mente.

  • Aislarnos con nuestras preocupaciones o pensamientos recurrentes.


  • Aislarnos de nuestros problemas, darnos un respiro de las preocupaciones y una tregua de las obligaciones.

  • Darnos un tiempo por el que constatamos la importancia que nos otorgamos.

  • Conectar con nuestra propia soledad.

  • Estar físicamente solos con nuestro cuerpo y nuestra mente.

  • Sentirnos y conocernos más y mejor.

  • Abandonarnos a nada.


  • En ocasiones, se agolparán los pensamientos y otras nos vendrán de uno a uno, o ninguno. A los pensamientos hay que dejarlos pasar, sin pararnos en cada uno de ellos ni concederles importancia.

  • Al principio puede que ese tiempo incomode e inquiete, igual que la primera vez que compartimos un espacio y un tiempo con alguien a quien no conocemos.

  • Nos habituamos a escucharnos para dejar de ser extraños de nosotros mismos.


Mediante este proceso de autoayuda, encontraremos el gusto y el placer de disfrutar de nuestra propia compañía, y valorarla más.
Si va a empezar a hacer ejercicios no haga lo que está de moda o lo que todos hacen. Haga lo que le resulte mejor a usted.
Cualquier actividad física regular que comience será beneficiosa, pero no puede esperar mejorar tan rápido como una persona de menor edad, ni alcanzar el estado que tenía cuando era joven.


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195977
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América