Hoy en día, son muchos los folkloristas que tratan de mantener la cultura vernacular dentro de patrones rígidos orientados al pasado, y que provienen mayormente del exterior. Se busca, expresan los folkloristas, mantener viva la llama del quehacer folklórico "como debe ser", olvidando que no todo lo popular es necesariamente folklórico. En este sentido, son parte de la cultura popular panameña, un número plural de manifestaciones que aún sin ser folklóricas son verdaderas muestras del quehacer cultural del panameño.
El reggae, la comida criolla, los bailes y hasta la manera de desfilar durante las efemérides patrias son preclaros ejemplos de la cultura popular panameña que, sin ser folklóricos, son elementos muy peculiares de nuestra identidad nacional.
Una de las manifestaciones más imperceptibles y tal vez más populares es el uso de la toalla. Si, esa pieza de tela absorbente que usamos diariamente (gracias a Dios la gran mayoría), forma parte de nuestra cultura vernácula.
En el interior de la república y en muchos casos, en la propia ciudad capital, la toalla es utilizada por las mujeres para protegerse del sereno sobre todo si está resfriada o ha planchado. De hecho, aún se ve, en algunas poblaciones del interior, a muchas mujeres mayores protegerse del ardiente sol y hasta de la lluvia con una toalla.
Por otra parte, las mujeres recién "dadas a luz" utilizan la toalla para protegerse del sereno para que la leche "no se serene" y no le haga daño al niño. Así, si el excremento le sale verde al niño se dice que la mamá se serenó. Asimismo, la toalla es utilizada como sabanillas para evitar que el niño tome sereno sobre todo si se trata de un recién nacido.
En muchos lugares apartados del interior y a pesar de la modernidad de los acueductos, la toalla se utiliza como rodete en la cabeza para llevar la pesada lata de aceite que contiene el vital líquido. Asimismo, sirve constantemente para espantar las moscas.
En la ciudad capital, sobre todo en áreas marginales, es muy común ver hombres "entoallados" pasearse por casas y balcones horas antes u horas después de bañarse. Una actitud muy poco estética pero muy popular entre algunos representantes del género masculino. Por otra parte, algunas féminas se cubren, por horas, la cabeza con una toalla luego de lavarse el cabello.
De grata recordación, para los que como yo han llegado a cierta edad, están las guerras a toallazos limpios que aunque violentas y dolorosas por sus "quemadas" aún se mantienen en los recuerdos de infancia.
Del uso de la toalla y los reglamentos de boxeo se derivan frases muy populares dentro de la cultura popular. Es común ver a muchas personas que a falta de dinero le piden a sus amigos o conocidos "tírame la toalla" que literalmente significa que lo ayudes económicamente.
En nuestros días, no pasa inadvertida la costumbre de tejer labores a las toallitas que algunos muchachos usan para secar su sudor.
Por otra parte, la bicicleta ha llegado a formar parte de las vidas de los hombres y mujeres del interior desplazando al caballo como medio de transporte diario. Así, son muchos los que las usan para movilizarse hacia sus labores diarias por lo que muchas empresas han construido estacionamientos para ellas.
En nuestros días, la bicicleta es el transporte seguro para hombres y mujeres, adultos, ancianos y hasta para niños. Debido a que muchos niños acuden a sus centros escolares en bicicleta, en Aguadulce y en Natá, provincia de Coclé se han instalado estacionamientos especiales para ellas, en escuelas primarias y centros de educación básica. A su vez, es común observar señoras, jóvenes y no tan jóvenes, montadas en bicicletas haciendo mandados o yendo a la tienda a comprar sus víveres.
Hoy en día, todavía se puede ver, algunas poblaciones del interior entierros (todavía se lleva al muerto cargado en manos de la iglesia al cementerio) seguido por hombres y mujeres caminando con su bicicleta a un lado o estacionadas fuera de la iglesia.
El pasado domingo 13 de junio pudimos observar con atónito a un campesino coclesano arrear ganado desde... sí, una bicicleta.
Conspicuas e inadvertidamente, la toalla y la bicicleta han llegado a formar parte de la cotidianidad del panameño identificándonos como nación libre y soberana.