Variedades

La tuberculosis, una enfermedad que se puede evitar


Los niños y niñas de los países desarrollados ya no mueren por enfermedades comunes como el sarampión o la poliomelitis, sin embargo los niños y niñas de los países pobres, sí.
Durante los últimos quince años, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han colaborado con gobiernos y organizaciones no gubernamentales para reducir el número de muertes causadas por estas enfermedades comunes en la infancia.
Muchas enfermedades infecciosas que se creían controladas y que no representaban ningún peligro grave para la salud pública han cobrado un auge insospechado. Son las denominadas enfermedades reemergentes, entre las que se encuentra la tuberculosis. De hecho, la incidencia que está teniendo esta enfermedad ha incrementado considerablemente en los últimos años, convirtiéndose en un nido de infección en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo, donde los medios sanitarios escasean.
La tuberculosis afecta a más de siete millones de personas y causa entre dos y tres millones de muertes anuales en todo el mundo, siendo más significativas estas cifras en ¡frica Subsahariana y otras zonas pobres, donde las infecciones por VIH están menos controladas.
"Hay una emergencia silenciosa y permanente de la pobreza en la que viven muchos países, pobreza que produce miles de muerte al año", señala Joaquín Ruiz Giménez, Presidente del Comité Español de UNICEF.
Según el último informe de la OMS, la tuberculosis está considerada como una emergencia sanitaria y es necesaria la colaboración global de ONGs, gobiernos y entidades privadas para adoptar acciones contra las enfermedades infecciosas antes de que sea demasiado tarde.
La tuberculosis es una infección bacteriana crónica conocida desde 1882, año en que el doctor Robert Koch descubrió el bacilo causante de la enfermedad que se localiza principalmente en los pulmones, pero que puede atacar a otras partes del cuerpo, llegando incluso a causar la muerte de quien la padece.
Esta bacteria se propaga a través de aire, por lo que resulta muy fácil su contagio; de hecho, la tos o un simple estornudo son las principales vías de transmisión.
La facilidad con que se contagia esta enfermedad explica que la tercera parte de la población, cerca de 2.000 millones de personas, sea portadora del bacilo de la tuberculosis, aunque no llegue nunca a desarrollar la enfermedad. Su rápida propagación supone que una persona afectada de tuberculosis activa puede llegar a infectar hasta a quince personas por año.
El bacilo Koch ataca sobre todo a la población marginada, que está poco dispuesta a acatar el largo tratamiento que exige la curación y que requiere en muchas ocasiones hasta seis meses de control médico.
El perfil de las personas que más fácilmente pueden desarrollar la tuberculosis se ajusta a mujeres con problemas hormonales, nutricionales o embarazadas, así como los portadores del VIH o los niños. En definitiva, personas cuyo organismo se encuentra debilitado.
La aparición del sida ha aumentado considerablemente el número de personas infectadas por la tuberculosis. La pobreza, el hacinamiento y la falta de higiene son factores determinantes que si se mezclan con el sida, aceleran la infección tuberculosa.
Entre las medidas de prevención se encuentran la importancia del diagnóstico temprano, el cumplimiento del tratamiento y el control del entorno inmediato del paciente.
La vacuna que se emplea hoy día para evitar el contagio de la tuberculosis es la conocida como "Vacuna contra la Tuberculosis" (Bacille Camatte-Guerin). Se utilizó por primera vez en humanos en 1921.
Esta vacuna se administra poco después del nacimiento o en niños menores de cinco años en todos aquellos países en los que el riesgo de sufrir la tuberculosis es muy elevado. Pero, aunque también se ha probado en adultos, no se ha demostrado que tenga un efecto duradero y en algunos casos carece de eficacia.
Según datos de la OMS, al menos diez millones de muertes por esta dolencia podrían evitarse en los próximos diez años gracias a la introducción y generalización de los denominados DOTS (Tratamiento de Corta Duración bajo Vigilancia Directa).
Mientras los científicos llevan a cabo nuevos estudios y desarrollan nuevos medicamentos, la inmunización es la principal arma en la batalla contra esta enfermedad, que es una lucha contra la pobreza que sufren los países subdesarrollados.


fecha edicion
old id
67050
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América