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La vergüenza, buen tónico para el negocio de las pelucas


Aunque la mayoría de las empresas japonesas sufren su peor crisis económica por la caída del consumo, la vergüenza que sin miles de japoneses de ambos sexos a mostrar sus calvas ha resultado un excelente tónico para la industria de las pelucas.
Mientras las cabelleras postizas son extraordinariamente populares y las usan más de 15 millones de individuos, los más de 300 crecepelos que hay en este mercado permitieron a los laboratorios que los fabrican facturar el pasado año 150.000 millones de yenes, unos 1.270 millones de dólares.
A pesar de que la calvicie se asume en todo el mundo de muchas maneras, alguna de ellas hasta "sexy", en Japón va acompañada desde antaño a un sentimiento de vergüenza similar a la deshonra que se trata de ocultar de cualquier manera posible y a cualquier precio.
Una empresa farmacéutica evaluó en abril la importancia relativa de la calvicie en el Japón moderno y obtuvo como resultado que el 48,7 por ciento de los varones la considera un cambio muy importante en sus vidas. Otro estudio de la empresa de pelucas Aderans elaborado entre 1996 y 1998 mostró que el porcentaje de calvos nipones es del 23,7 por ciento, uno de los más bajos junto a Taiwán (19,4 puntos), a bastante distancia de Alemania (41,2 por ciento), Francia (39,1 puntos), Holanda (37,9 por ciento), Inglaterra (36 puntos) y EU (34,1 por ciento).
Esta investigación añade que en los últimos 16 años la cifra de calvos ha crecido un 8 por ciento, y entre las causas que se citan están el estrés y los cambios en la dieta, inevitables pormenores que han acompañado el desarrollo de Japón al puesto de segunda potencia económica del mundo.
Masaaki Kitami, analista del instituto Daiwa, dijo a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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